sábado, 12 de mayo de 2012

DESPUÉS DEL DEBATE, MIS NOTAS

Jorge Domínguez González

A mi juicio, confirmado por las campañas de spots realizados antes del pasado debate, una de las características del pensamiento político conservador  para lograr simpatizantes o adherentes entre las personas para un candidato o caudillo era la utilización de la desacreditación, la difamación o  las calumnias a  los oponentes, las cuales  se llevaban a cabo, no frente a frente, sino en las charlas privadas de manera coloquial, ahora hemos visto que se realizan mediante campañas  públicas difundidas y avaladas por el mismísimo Instituto Federal Electoral.

Antes del “debate” del pasado domingo 6 de Mayo, la ciudadanía  pudiera haber esperado tener más luz sobre  cómo posicionan   y enfocan  cada uno de los candidatos a la presidencia de la república mexicana   las propuestas de sus respectivos partidos y lo lamentable es que, no conozco a alguien que pueda afirmar que entiende las propuestas partidarias con el matiz que dan cada uno de los candidatos. Lo peor es que un gran número de trabajadores de los medios tampoco conocen, para poder discernir y analizar, en lo general,  ni las plataformas electorales o programáticas de los partidos, ni la interpretación, particular, que de ellas hacen los equipos de los candidatos.

Parecería que la maldición de los mexicanos fuese estar condenados a no tener elementos para que la política fuera dominada por los ciudadanos y  que así, con la falta de esos conocimientos debiéramos de quedar inermes ante la manipulación de los medios de difusión como la radio y la televisión para que la política domine a los ciudadanos.

    Con las lealtades entre los concesionarios de los medios de difusión y quienes para ellos trabajan, del debate de los candidatos ellos produjeron dos importantes conclusiones: 1. El puntaje alto de Gabriel Quadri,  quién se presenta como candidato ciudadano y 2. Los 13 segundos en que aparece la edecán del evento.

1.    La empresa encuestadora Demotecnia de María de las Heras realizó un ejercicio simultáneo durante el primer debate de los candidatos a la Presidencia de la República. Luego los conductores de los  medios, siempre fieles a los intereses de los concesionarios (que no propietarios), destacaron qué:  A). Al candidato que le fue mejor  en el debate fue a Gabriel Quadri de la Torre con 40.45% pero,  omitieron que en último lugar fue Enrique Peña Nieto con 14.61%; B).  Difundieron los resultados a la pregunta ¿Cuál de los candidatos te pareció el que expuso sus ideas de manera más clara? Quadri 51.69%, aunque también excluyeron informar que el los últimos lugares fueron, JVM 12.36% igual que EPN 12.36%; C). Lo más sorprendente fue que los conductores nunca enfatizaron que,  que dentro del mismo  ejercicio realizado al   finalizar el debate, para conocer la intención del voto  con la pregunta ¿Por cuál de los candidatos votaría? La respuesta fue así: AMLO 31.46%, JVM 17.98%, Quadri de la Torre 17.98% y Enrique Peña Nieto 16.85%.
2.     Luego, lo más destacable para los conductores de radio y televisión fue el asunto de la edecán del evento, Julia Orayen, quien para el debate usó un vestido blanco, entallado y escotado, la cual en entrevista,  aseguró haber elegido de entre varias opciones de vestuario y que nadie en las instalaciones donde se realizó el debate le dijo que no podía usarlo.  La opinión de Vázquez Mota, sobre la vestimenta de la joven había sido  “una decisión no acertada de alguien que no tuvo el más mínimo cuidado”. “Me pareció que no estaba acorde a la seriedad o a la importancia que tiene un debate presidencial”. Gabriel Quadri agregaría: “Me puso un poco nervioso, es imposible no concentrar tu atención ante una mujer tan espectacular (…) Yo nunca había estado junto a una playmate y la verdad creo que es algo que desconcierta”.  Sin duda que, el próximo debate habrá de cuidar la imagen de la (o el)  edecán con respecto a su aspectación para que plegándose a la moral  no distraigan a tan conservadoras personalidades.

                Tal vez, pueda considerarse un avance para los debates públicos en los medios de difusión en el  país,  el acuerdo  para que  durante la realización de los mismos,  los debatientes sólo puedan  auxiliarse de los documentos impresos que consideren necesarios y de que  habrían de  abstenerse  de utilizar dispositivos o medios electrónicos como computadoras, tabletas, teleprompter o micrófonos.

             A mi parecer, 120 minutos para un debate entre 4 personas es tiempo insuficiente para cualquier tema de altura  que se trate y en el debate pasado fue más insuficiente ese tiempo, porque hubo ponentes que desperdiciaron más tiempo en  la agresión, a las defensas y a las ofensas. Lo cual a mi ver es entendible pues, lo que está en juego no es  el crecimiento de la ciudadanía  mediante la construcción de aprendizajes de temas de política, sino un cargo de elección popular: la presidencia de la república.  A los ciudadanos nos ayudará a normar criterio respecto a los candidatos, el conocer la integración de sus gabinetes y los intereses que representan.

          Acostumbrados a no respetar a los oponentes, sino a la descalificación, fuera del formato mecánico del debate, nos queda entendido que  de un mismo tema los debatientes han de disponer de un mismo tiempo máximo, que hay derecho de réplica para los participantes y la contrarréplica del ponente.

            A mi entender, un elemento para ubicar los intereses a quienes sirven las personas,  las empresas de los medios de difusión  y los candidatos es tener en cuenta no sólo lo que se sí dice, sino lo que no se dice o la forma en que se dice. Para mi lo más relevante en este sentido fue la coincidencia de EPN, JVM y Quadri los deseos de privatizar de alguna manera a PEMEX.












No hay comentarios: