Jorge
Domínguez González
Electoralmente en la vida política del país, a mi juicio,
y a diferencia del modelo europeo en el cual en las campañas por los puestos de
elección popular se da mayor peso a las propuestas de los partidos políticos
según las orientaciones ideológicas que hacen la oposición entre un partido y otro que ponen en
evidencia los tipos de país que se
desean, en México se sigue el modelo estadounidense, el cual aplica ahí,
en otras sociedades de menor desarrollo y en nuestro país y modelo que está caracterizado por dar énfasis a los
aspectos personales de los candidatos en aspectos que van desde la apariencia
personal, uso de ropa, manera de caminar, de peinarse, etc., hasta tópicos de
la vida privada para el escándalo pero,
con propuestas que presentan como suyas y que no hacen el contraste debido con
las propuestas de los demás partidos.
A mi ver, el seguimiento de este modelo (estadounidense)
de práctica política proporciona los
resultados deseados por las élites políticas del país para mantener su status
quo o sea el estado de cosas como están y
las ganancias de sus empresas o
negocios, a la par, de que esta manera de hacer
política obstaculiza el
desarrollo de la participación ciudadana más plena y avanzada porque lleva a
los ciudadanos a bajar los niveles de confrontación a los meramente personales
y que sólo llevan a la búsqueda para encontrar un líder o caudillo que ha de salvar a la sociedad y no al uso de
la razón para analizar y argumentar los pros y contras para el beneficio
social.
Para tener un panorama más cabal de las condiciones en
que se encuentran los partidos políticos
es necesario conocer los resultados del esfuerzo que realizan las dirigencias de cada partido
en todos sus niveles, no sólo para crear estructura partidaria en la
ciudadanía, sino para conocer la
congruencia que han asumido quienes están
en ellos o los que han ingresado como nuevos miembros después de conocer
los principios y programas a cabalidad, a mi juicio, este aspecto podría en
evidencia la seriedad de los partidos políticos.
Tengamos en cuenta, además qué, la clase política tiene
dirigentes quienes para mantener o
arribar al poder y conservarlo proceden, fundamentalmente, manipulando la emoción y el escándalo y otros quienes,
primordialmente, tratan de llevar a sus
seguidores a la reflexión de razones sobre la realidad con la finalidad de
elevar su participación en la vida
pública.
En el controvertido entorno estructural los mexicanos
tendremos oportunidad de ver y/o escuchar lo que las autoridades electorales
del Instituto Federal Electoral (IFE) han llamado “El debate” a llevarse a cabo el domingo 6 de Mayo a las
7 de la tarde. Los concesionarios del espacio electrónico la a televisión
del país han tomada dos actitudes
respecto a ese evento: la empresa privada Televisa transmitirá “El debate” y la empresa, también, privada de
Televisión Azteca no transmitirá “El debate” y que en su lugar
proyectará en ese tiempo un evento deportivo. Cómo decían los romanos ¿A
quiénes, en la sociedad mexicana,
conviene que se lleve a cabo o no un debate televisado entre los
candidatos? ¿A quiénes, en la sociedad mexicana, conviene fomentar la apatía en la campaña
presidencial?
Todo lo anterior por un lado, por otro lado está el
entender el debate como parte de un diálogo y como manifestación no autoritaria
de tolerancia y respeto pero, cuando se entiende el debate como un medio para acceder
y/o perpetuarse en el poder para fines personales o de grupo es seguro que el debate no sea una manifestación de respeto
y tolerancia, sino todo lo contrario como ya lo han dejado entrever los spots
de la campaña electoral en los medios. A mi entender, el debate entre los
candidatos a la presidencia de la república
y cuyo destinatario manifiesto es la ciudadanía, debe ser un
instrumento que permita a los ciudadanos conocer con claridad, no sólo el
énfasis que concede cada uno de los candidatos en lo personal a asuntos de
su propuesta personal, sino fundamentalmente, el énfasis que como
candidato otorga a un aspecto de la plataforma electoral de su partido.
Con tan grandes pretensiones habríamos de ver si el
tiempo asignado para lo que se ha llamado
el debate y el formato elegido para el mismo permitirá a los protagonistas
estructurar propuestas en dicho evento, las réplicas, y las contra réplicas
como mecanismos de pensamiento de altura
o si el evento, del domingo 6 de Mayo se
presta más para la manipulación emocional como en otras ocasiones ya ha sido.
Aunque las plataformas electorales de los partidos se
encuentran en los sitios de internet, hasta ahora, la plataforma electoral de
cada uno de los partidos ha sido de distribución limitadísima por parte de los
candidatos a la presidencia de la
república para quienes queremos ser
ciudadanos con base a la razón.
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