A principios de este semestre en una reunión de academia nos fue solicitado que entregáramos a la encargada de la Biblioteca una lista de los de sitios que dábamos a nuestros alumnos para que realizaran consultas.
Cuando pregunté el motivo la respuesta fue de que para evitar que los alumnos “chatearan”.
Yo entregué la lista de sitios que habitualmente entrego a los alumnos para que consulten.
¡Hago votos para que no sea el principio de políticas escolares que atenten contra la libertad de información!
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