Jorge Domínguez González
Quienes hemos nacido y hemos sido
criados en Chihuahua y que contamos con
más de medio siglo de edad, en la infancia y
en la adolescencia , es muy posible que, hayamos recibido pautas que, de
alguna manera, en algunos hechos
familiares se trasluce la historia de la región de dónde son originarios
nuestros padres o nuestras madres. Yo
recuerdo que mi mamá contaba, que su abuela una vez les dijo que: ”…estábamos
haciendo la comida todas las mujeres cuando los perros empezaron a ladrar y
estaban amarrados y cuando nos asomamos en el patio estaba un indio solo y
borracho y todas saltamos por la ventana de atrás para escondernos y él se
metió a la casa y todas agarramos unos palos y
fuimos tras él y agarramos palos para pegarle y cómo éramos muchas él no vio la ventana y trató de
huir por la chimenea y le prendimos “lumbre”, se salió y se fue y todas
nosotras tras de él; más tarde llegó mi tío”.
Recordemos que Chihuahua, desde que formó
parte de la Provincia de la Nueva Vizcaya nunca fue, desde estos principios, un
territorio conquistado por los
españoles que “los hombres cuando salían
a sembrar tenían a la mano siempre arco y flechas a la mano para defenderse”.
Cuando era niño, llegaban “gentes de la
sierra” y mi madre hacía cosas raras que otros no hacían: nos ordenaba
permanecer de pie mientras bebían el agua que
habían pedido; si pedían comida con
energía les solicitaba que se sentaran en la mesa y luego recalentaba la
comida y les servía a todos. Luego, a veces, pedía a mi padre un rincón del
patio en dónde ellos después dormirían; Las
“gentes de la sierra” eran muy compartidos, una vez una de ellas estaba amamantando a su hija
y le convidó a mi hermana menor…creo que siempre recordaré esa imagen aunque no
haya tenido una cámara de fotografiar: en medio Lupe con su collera roja
alimentando con un pecho su hijo y con el otro mi hermana, los dos eran del
mismo tamaño.
No sería, sino hasta en mis años de la
secundaria cuando entendería el motivo por el cual muchas mujeres armadas de
maderos habían perseguido a un indio y el motivo por el cual mi madre llamaba a
personas muy similares “gente de la
sierra” una de las cuales había amamantado, ocasionalmente. a mi hermana. Unos
pueblos originarios recientes en México, el otro de pueblos originarios de más
antes. También entendí que la palabra indio la usaron los españoles en el
principio de su conocimiento porque
habían creído haber llegado a las Indias a medio camino de China en dónde
encontrarían la seda y las especies para
comerciar en Europa.
La “gente de la sierra”, eran los
tarahumaras, uno de los pueblos originarios de estos rumbos, el cual de dos
rebeliones en contra de las vejaciones, esclavitud y despojos de tierras;
Gabriel Teporaca o Teporame (el Hachero) encabezó la tercera gran rebelión,
después de un simulacro de juicio (1653),
al día siguiente fue horcado en el pino
más alto de Tomochi, Chih., y dejado ahí su cuerpo asaeteado y colgando para
escarmiento de los tarahumaras…y al parecer dio resultado; Solo los que se
resistieron huyeron a los lugares más remotos; hace cincuenta años la población
más cercana se refería a ellos como “gentiles”. Otros pueblos originarios que sobreviven en
Chihuahua son los pimas, tepehuanos y guarojíos.
El otro, el indio ebrio que fue perseguido
por mujeres que lo querían golpear, si no que era un “apache” palabra genérica
que es una grosería para todos los pueblos originarios que hoy habitan el suroeste
de Estados Unidos como los chiricaguas, navajos, nandinis, lipanes, mezcaleros,
jicarillas, etc.
Los españoles viajaron sin ninguna mujer y
esa fue la causa en que las mujeres indígenas fueron vistas como objetos y
nació nuestra raza de esa mezcla no
queridos por uno y repudiados por otros;
hasta 50 años después con el rey Carlos I de España decretó la igualad de los indígenas respecto a los españoles. En la
llegada de los europeos de las 13 colonias, ellos si trajeron mujeres y ejercieron presión demográfica que
empujó a los habitantes indígenas hacia el oeste e invadieron los territorios
españoles que crearían conflictos en
esta zona. Por esta mezcla de razas que se crearon las “castas” o sea las
diferentes mezclas con derechos establecidos según la proporción de sangre, por eso estas mezclas son lo más
natural en la vida del país. Morelos defendió la igualdad de los negros y
estas tres razas están representadas en los tres arcos de la
escultura roja, antes de entrar a Chihuahua desde el sur llamada Puerta de
Chihuahua.
Sólo que cuando se realizó el comercio entre España y Asia llegó una nueva raza que incluyendo
variantes, la cual en términos generales se denomina: los chinos y este es el
arco que falta en el monumento aludido.
“Defendamos
el ecosistema del Río Casas Grandes”
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