Jorge Domínguez González
Esta semana nos enteramos, por medio de las
agencias de difusión de este país que la
cúpula, la más alta jerarquía del antiguo Instituto Federal Electoral (IFE),
que el año pasado cambio de nombre al de Instituto Nacional Electoral (INE), o sea,
el Consejo General en su primera sesión
del año más de cinco mil millones de pesos para los diez partidos políticos
nacionales, normalmente uno se asombra por la altísima cantidad de recursos que
eso representa mas, si bien es cierto que con esa cantidad se subsanarían
muchas de las necesidades de la nación, también es cierto la pudrición de la
vida política haría irrespirable la vida ciudadana y que hoy parece que, todavía
no se recupera; es un hecho nuevo, diferente a los tiempos en que el poder
ejecutivo de todos los niveles de gobierno daba instrucciones a los miembros de
su gabinete que invencionaran planes y programas de trabajo de carácter
gubernamental y otorgaran uno que otro pellizco a dineros que enviaban los
niveles superiores de gobierno etiquetados para esto o para aquello y que con
esos recursos se costearían las campañas de los partidos políticos, aunque, -a veces-,
y después de realizados los estudios de costo beneficio, de manera excepcional,
hubo candidatos quienes de su bolsillo
costearon su propia campaña o de manera excepcional de los bolsillos un
grupo de fieles amigos quienes después recibirían su recompensa…era una
inversión. A las multitudes habían de proveerse una soda, un lonche, cierta cantidad de dinero, el
transporte; los operadores y coordinadores de distinto tipo recibían más
efectivo por su labor, etc. Seguramente,
están estos actos todavía permitidos con todas sus variantes pues en una somera
revisión del Código Federal de Instituciones y Procedimientos Electorales, no
encontré que estén prohibidos.
La semana que ayer concluyó, supimos de alguna
manera de un sinfín de personas que renunciaron
a sus trabajos en todos los niveles de gobierno o a sus cargos de elección
popular, lo cual es requisito para participar como candidato a otros cargos de elección
popular. Anotado el nombre de quien funge como superior en la oficina pública
correspondiente o el del presidente de uno de los poderes al que se está
renunciando, es relativamente fácil redactar
en dos o tres renglones dicho documento
ya después de haber sopesado la conveniencia de hacerlo.
Al
contrario, a no ser que tuviera contratado, al menos un contador privado,
presentar con la misma presteza una declaración de la situación patrimonial es
algo complejo pues un candidato o
precandidato tendría
que saber: los datos de sus ingresos, de su cónyuge y de sus
dependientes en cuanto a Manutención (alimentos, vestidos, calzado, educación, etc.);
Gastos de servicios (luz, agua,
teléfono, celular, etc.); Gastos de
vivienda (renta, mantenimiento, predial,
etc.); Gastos de construcciones, ampliaciones y/o remodelaciones; Adquisición
de automóviles, casas, terrenos, departamentos, locales comerciales, etc. y su
descripción; Pago de gravámenes y adeudos (créditos, autofinociamientos,
tarjetas de crédito, etc.); pensiones alimenticias, gastos médicos, seguros,
recreación, transporte, viajes gasolina, adquisición de muebles, equipos de
oficina, joyas, etc.; ¡Se imagina! Tantas personas queriendo servir a la nación y tener que recordar,
ellos, todos estos datos. Afortunadamente
para ellos, las leyes de Transparencia y Acceso a la Información Pública. En unas
entidades permiten que los ciudadanos
accedamos a esa información, en otros estados lo prohíben y en otras entidades
que, un ciudadano acceda o no a las declaraciones patrimoniales es decisión de los mismos funcionarios públicos…no
sé como será aquí en Chihuahua; a una minoría de la ciudadanía nos interesa y en
los hechos siento que la clase política
repudia la idea.
A mi juicio, después de los hechos de
Ayotzinapa, Gro., a fines de Septiembre
del año que pasó, en todo el país llegó al punto culminante la falta credibilidad
en los partidos políticos y en las organizaciones de la sociedad civil, en un
entorno en dónde la cultura política, en el mejor de los casos se mantiene en
los mismos niveles que a principios del
siglo antepasado, por un lado. Por el otro, ha habido partidos políticos que
han establecido protocolos para que los miembros electos, los de su estructura orgánica presenten su
declaración patrimonial y hasta los candidatos Personas Expuestas Políticamente…
no hay información patrimonial de nadie en ningún partido político y esto hace
que se pierda el empuje que pudiera haber resultado de estos errores
“Defendamos
el ecosistema del Río Casas Grandes”
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