sábado, 20 de diciembre de 2014

AGUINALDOS, EDUCACIÓN Y HONRADEZ



Jorge Domínguez González


La ley reglamentaria del Artículo 27  constitucional, aquel dónde se plasman algunas de  las demandas de los trabajadores que planteaba el Partido Liberal Mexicano fundado el 1° de Julio del 1906 y presidido por Ricardo Flores Magón (por esas ideas una población, la ex hacienda de El Carmen  del Noroeste de Chihuahua lleva todavía su nombre, de éste quién al igual que Juárez era “oaxaquita”), en  la ley reglamentaria, la Ley Federal del Trabajo establece, en su artículo 87. “Los trabajadores tendrán derecho a un aguinaldo anual que deberá pagarse antes del día veinte de diciembre, equivalente a quince días de salario, por lo menos.”  Además, es proporcional al tiempo anual trabajado. O sea que, antier viernes se cumplió este plazo mencionado por la ley, todos los trabajadores en nuestro estado y en el país debimos haber recibido el aguinaldo que antes era un regalo de los capitalistas y ahora sabemos que es producto de la labor de los trabajadores y una manera conforme a derecho de redistribuir la  riqueza porque se contribuye a crearla.


No conozco en realidad qué porcentaje  de trabajadores, de quiénes  tienen establecidas relaciones  obrero patronales reciben esta prestación establecida por la ley, según fuere el nivel demográfico, nacional, estatal, regional o municipal. Lo que si sé es por todas parte veremos, como decía el poeta latinoamericano, Pablo Neruda: “…Para el rico la buena mesa./ La basura para los pobres.” Pues desde hace mucho está aprobada la Ley del Embudo, (ver en Canto General), la cual permite para “lucimiento” público el reparto de lo que sobra conforme a nuestra moral capitalista, nunca el reparto de la ganancia, bien habida o mal habida,    que es el  valor normal en nuestra sociedad actual (Hch. 2. 44,45.).

En este contexto uno NO desearía que hubiera más leyes, sino que se cumplieran las que ya existen, como esa nueva reforma al artículo 3° constitucional y la cual entró en vigencia ayer para reglamentar el uso y regulación de tecnología en el sistema educativo nacional, al mismo tiempo que continúa sin que entre en vigencia (desde hace varios años) la fracción IV del mismo artículo que cito: “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita”. No olvido que las leyes son reglas o normas para la convivencia en una sociedad pero ¿Para  qué no se cumplan? ¿Para qué conociéndolas y conociendo su operacionalización, torcerlas y sacar provecho personal de ellas?   ¿No serán estas, el no cumplimiento de las leyes y el aprovechamiento personal de sus operacionalizaciones,  características causales o manifiestas del “Estado fallido”, o sea,  de los gobiernos que no sirven? A la par, ciegos a la ley unos y otros enceguecedores; un conocido mío ha aplicado una encuesta a profesores de tres niveles educativos con una sola pregunta abierta: Conforme a la Constitución actual  ¿Cuál educación ha de ser gratuita?:  A). La  educación básica (preescolar, primaria y media básica) impartida por el Estado; B), Toda la educación que el Estado imparta; C. La educación  media superior (preparatorias y bachilleratos) que el Estado imparta; D). La educación superior (licenciaturas, maestrías, doctorados y especializaciones) impartidas por el Estado. Me dice que va a correlacionar las respuestas con los datos socioeconómicos básicos de los encuestados: grupos de edad, género, escolaridad.  No tengo ni la menor idea de cuáles serán los resultados.


De una comunidad que a mediados del siglo pasado no pasaba de medio millón de  habitantes era natural que un  chihuahuense encontrándose con otro, lejos de su lugar de residencia pero,  dentro de los límites de este extenso territorio, nos encontráramos con conocidos comunes, si no es que hasta resultásemos parientes. Todos teníamos una idea sobre  el trabajo u oficio al que se dedicaban las personas que llegaban; difícilmente la mayoría de la población podía poner en duda la honradez de una familia de aquí, de allá o de acullá. Si andaba en cosas  “chuecas”  no perdía su honorabilidad, al menos, que perjudicara al prójimo. Todo lo que se tenía se mostraba, nadie tenía que esconder bienes o propiedades,  eran producto del trabajo, todos teníamos la idea de quien era quien y  tener mucho, lo más que pasaba era tener algo de vergüenza, de tal suerte que los que tenían más vestían y vivían con sencillez, sin ostentación. Ahora no, la población  es más de seis veces a la citada y es otro Chihuahua, otro México y otro mundo. Para que los ciudadanos puedan participar  en los asuntos públicos, hoy se hace necesario  la mayor transparencia de los tres niveles de gobierno para retomar la necesaria confianza en las autoridades. 


El día 18 del mes que pasó se publicó “Protocolo del Comité Ejecutivo Nacional  del Partido de la Revolución Democrática para fortalecer la cultura de la legalidad y la ética política” de lo cual me ha llamado la atención el subtítulo de –En materia  Transparencia y rendición de cuentas- dónde se propone declarar de carácter público la información financiera, patrimonial y de gasto del Comité Ejecutivo Nacional y los Comités Ejecutivos Estatales del PRD; los ingresos, gastos, salarios, viáticos y viajes de los órganos del PRD; será obligatoria la  declaración patrimonial de las Personas Políticamente Expuestas (PEP) que son integrantes de los órganos de dirección de todos los niveles (incluyendo a los comités Ejecutivos municipales) y los funcionarios públicos y los legisladores federales y locales  los primeros  presentarán ante la Secretaría de Finanzas del CEN para entregarlas a la fiscalización del INE y a la Unidad de Inteligencia Financiera de la SHCP y los funcionarios y legisladores ante su órgano correspondiente.


Ojalá, los trabajos del Segundo Pleno Extraordinario del XI Consejo Nacional del Partido de la Revolución Democrática realizado el pasado mes allá, lo hayan aprobado.

“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”

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