viernes, 12 de septiembre de 2014

APUNTES SOBRE MI COTIDIANEIDAD (UNO)



Jorge Domínguez González

No sé si todos los que habitamos esta entidad, la cual  es más grande que un país llamado Uruguay,  dónde existen otros cielos con otras estrellas, no me parece que en Chihuahua  poseamos de manera homogénea las mismas manifestaciones culturales.  Creo que si y también pienso que no; tenemos las mismas pautas culturales pero,  la intensidad de su internalización de sus manifestaciones  varía conforme a una serie larguísima de factores ya internos, ya externos a los individuos. Por ejemplo, hace cuarenta años todavía y a pesar de las características propias del habla familiar, por la fonética (el sonido) y el léxico (las palabras), se podía reconocer el origen de un chihuahuense, si era: de la sierra, del barranco, del desierto, de la ciudad de Chihuahua, Parral o Juárez u otros lugares. Hoy, me parece que debido influencia de los medios de difusión electrónicos la tendencia es a la homogenización del hablar chihuahuense. Me acuerdo que estábamos orgullosos de que el español hablado en Chihuahua hubiera servido de modelo para las cadenas nacionales de radio pues por lo pausado era claro y entendible y cada habitante sabíamos cuándo y dónde usar las llamadas “malas palabras” lo que resultaba conveniente para la “moralina” de los propietarios de los medios ligados al poder.


Hace cuarenta años los ricos viejos y los del gobierno, todavía, eran prudentes y pudorosos en exhibir el poder, aunque de que lo ejercían lo ejercían, de ello nos habla la represión de movimientos obreros, campesinos, magisteriales, ferrocarrileros, etc., ellos nos sembraron el miedo en nuestros corazones, pues en algún lugar de la geografía, el terror y la tortura eran el pan de cada día. Sin embargo, en la mayoría de casos hubo los valientes que hicieron frente con solidaridad  a los poderosos. Luego vinieron los nuevos ricos y los  nuevos mandos y ya internalizados los valores del poder y el dinero, cuando los  habían convertido en riqueza comenzó la ostentación de propiedades, no de buen gusto o de características especiales, sino por el tamaño y el número. Luego, vino el cambio y la transformación de muchos quienes  habían luchado por su  dignidad humana y para sobrevivir tuvieron que hacerse dóciles ante la demanda de los dueños y de sus aliados. La obediencia fue establecida como meta valoral a alcanzar en el trabajo, por la familia, por las religiones…aprendimos  a ser sumisos.


Las transformaciones económicas y sociales traen  cambios culturales. Sin embargo, no todos los cambios van a la par o son totales, por ejemplo, en cuanto a lo económico en el modo de producción capitalista en nuestra entidad durante mucho tiempo subsistió, a la par de las relaciones de producción netamente  capitalistas  otras formas que no corresponden como lo son los casos de comunidades que practican la agricultura de subsistencia u otras de origen  feudal como aquello de tú pones la tierra y yo la semilla e insecticidas, proceso económico  llevado a cabo por los medieros. No obstante,  en lo social de estos tiempos y de estos lugares las características  son el desempleo; sistemas de salud deteriorados y plenos de burocracia;  y ni qué decir del garantizado, por la ley, del acceso  gratuito  a toda la educación que imparte el Estado, quién  confunde esta característica con la de “cobertura”;  y ni qué decir del porcentaje de desempleados que son personas que concluyeron sus estudios profesionales; y ni que decir “de la calidad educativa”  que proclama el Estado, cuando sabemos que los perfiles de ingreso a empresas privadas, lo familiar pesa y en empresas del gobierno o puestos burocráticos de jerarquía, la actitud política es  el peso en el perfil de ingreso.


Lo dicho en párrafos anteriores, junto con nuestra manera de ser por un conjunto de informaciones, nuestras habilidades manifestadas  en costumbres, y nuestra forma de comportarnos de los chihuahuenses, tiene que ver sin duda con la cultura de Chihuahua y no me refiero a aquella que se oferta bajo las leyes de la oferta y la demanda  como parte del mercado, sino la que nos permite reflexionar sobre nosotros mismos. En el primer párrafo aludo a las pautas culturales generalizadas que varían conforme a factores internos y externos, cuando  menciono factores internos me refiero tanto a los genéticos como a las patologías, o sea, desde la falta de cromosomas hasta carencia plena del sentido auditivo ya por sedimentación del cerumen en el propio oído.


“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”

     

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