Jorge
Domínguez González
Hace unos días asistí al Museo de las Culturas
del Norte, en el pueblo de Casas Grandes Chih,
para escuchar la conferencia de Gricel Ortiz, Mukira, sobre las “Controversias en la Apreciación del Arte” para mi resultó un
repaso resumido de algún curso de Apreciación Estética que habré tomado en
tiempos de juventud; al final cuando la expositora pasó al diálogo con los
asistentes me cuestioné en público sobre el porqué, su servidor se había
sentido conmovido por las pinturas de ella en el Templo del Señor de la
Misericordia que se ubica en aquel poblado, me habían asombrado no sólo las
miradas de los tres arcángeles, sino la del mismísimo Señor de la Misericordia.
Dije a los presentes y lo digo ahora “estoy sorprendido porque yo soy ateo” y
ante los hechos inhumanos que nos ha traído este mes de Julio como: 1.el ánimo
de rechazo de los republicanos estadounidenses (incluso de origen
mexicano) hacia los niños migrantes; 2.
Los bombardeos masivos de los israelíes sionistas sobre la comunidad palestina
de Gaza y, 3.la orientación del voto de
la mayoría de senadores y diputados del PRI y del PAN para aprobar las leyes secundarias
de la Reforma Energética. No he visto la mínima compasión por parte de ellos,
además ninguna de las obras de misericordia espirituales o de las obras de
misericordia humanas que recomiendan aplican para esos casos y aunque aplicaran
no sé que actos de misericordia han realizado quienes con regularidad asisten a
ver los murales de dicho templo.
A mi parecer, entre la población, entre
nosotros, de manera casi generalizada e inducidos por instituciones sociales y por los
medios de difusión que, no son de nuestra propiedad y que responden a otros
intereses muy ajenos al interés general existe una degradación de la vida
social caracterizada por la impunidad y la corrupción y en donde la mayoría,
cuando nos referimos a la necesidad de que existan valores, confundimos la diferencia entre los hechos que
corresponden a la moral y los que corresponden a la ética. Creo que habríamos
de tomar en cuenta que los actos de la moral (latín: mos, moris, costumbre)
tienen como base la costumbre; es decir, lo que es bueno o lo que es malo es
muy variable, pues depende de las costumbres
que existen en cada comunidad y por ello los valores morales y la
esencia de ellos son susceptibles a los aspectos de la cultura de cada
sociedad. Por otro lado la ética (griego: ȇthos, ȇthicus carácter) es una parte
de la Filosofía, cual tiene como importante la reflexión individual, grupal y profunda de los valores
morales, a la par de la responsabilidad
individual y los fines de la sociedad.
Por ahora en nuestro país y en particular en nuestra entidad los valores
éticos y los valores morales se
encuentran dispersos, revueltos y habida
cuenta que tanto de los unos como de los otros podemos declararnos partidarios
y realmente ser partidarios de los valores contrarios, hemos de ser cautos de
los valores que alguien declare y confrontarlos con el actuar de los mismos declarantes.
Por un lado, los recursos del Estado en todos
los órdenes y niveles son el espacio al que todos aspiramos para alcanzar la riqueza y el poder el poder que son los
valores de nuestro tiempo actual. Aquel
construyendo viviendas populares escatimando terreno y materiales sustentables,
lo cual a la postre impide la convivencia respetuosa en el vecindario, aunque
los gobiernos se anoten goles noticiosos con un “aumento importante de vivienda
popular”; estos construyendo calles y ejes viales que no se ajustan a las
especificaciones técnicas, no se concluyen pero, eso si se pagan por
adelantado; acá, servicios médicos deshumanizados en los cuales no se atienden
debidamente las emergencias y/o no hay medicina y si la hay es de primera
generación; allá desorden administrativo que acaba con los recursos naturales
para la agricultura; por el otro lado viáticos para funcionarios públicos de
alejado servicio a la comunidad; ahí
empresarios de dueños de manipulación
deseando repetir el cargo convirtiéndose en salvadores de esta o aquella causa;
acullá el fingimiento de vocaciones de servicio ocultando el importamadrismo;
Creo que nuestro país es un país de leyes,
pero de leyes que no se cumplen, aunque a mi calcular si los ofensivos salarios
de funcionarios públicos fueran decentes, alcanzaría para que se cumplieran las
leyes, como aquella que dice que “TODA
la educación que el Estado imparta será GRATUITA” Y dejaría de “cuentearse” a los padres de
familia cuyos hijos van a educación media superior o superior con aquello de
que “el Gobierno del estado cumple con el compromiso de cubrir el total de la
demanda de educación media superior y superior”
ocultando que el compromiso lo cumple utilizando espacios en
preparatorias y universidades privadas y que aún en aquellas en las que el
gobierno paga maestros e infraestructura los alumnos han de pagar.
“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”
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