Por Noé Alí Sánchez Navarro/ Radio Nederland, Última
actualización: 20/10/2013
Récord Guinness contra dignidad
El polémico
concurso "besar un auto" reunió a 60 de los mejores estudiantes
de México, ¿para qué?
En México son pocos los jóvenes que logran ingresar a la
universidad, aquellos que lo hacen deben esforzarse enormemente para
mantenerse, alcanzar un buen promedio para tramitar alguna beca y en algunos
casos trabajar a la par de los estudios para poder costear los mismos.
En los últimos años, grupos de la sociedad civil,
empresas y el mismo gobierno, han realizado programas con el objetivo de
estimular la trayectoria académica de aquellos que se encuentran estudiando y
tienen buenas calificaciones. Algunos de estos programas incluyen el sorteo de
becas, computadoras, dinero y automóviles. De manera reciente, en la Feria de
Pachuca, Hidalgo, se convocó a 60 estudiantes que tuvieran buenos promedios a
participar en un concurso, y el primer premio consistía en un automóvil.
Lo singular (e indignante) del concurso, es que los
estudiantes tenían que besar la carrocería de un automóvil el mayor tiempo
posible, resultando ganador el que más tiempo lo hiciera. La “maravillosa” idea
de concurso tuvo el nombre de “Besando un auto”.
El concurso despertó la indignación y el enojo de algunos
usuario de la redes sociales, la misma dinámica de la competencia se posicionó
en Twitter bajo el hashtag #BESANDOUNAUTO.
Estudiosos, académicos, juvenólogos, y el mismo presidente de la
Comisión de Derechos Humanos del Estado de Hidalgo (CDHEH), José Alfredo
Sepúlveda Fayad, manifestaron su preocupación por este tipo de concursos, que
calificaron de denigrante.
Ante la crítica, los organizadores respondieron que se
trataba de un concurso que promovía los valores. Sí, en México se promueven los
valores de los jóvenes con mejor rendimiento académico poniéndolos a besar
automóviles.
76 horas para el recuerdo
Seguramente habrá quien diga que los participantes tienen
suficiente edad para haber dicho que no, pero la actividad va más allá de lo
evidente, refleja la necesidad económica de uno de los grupos más vulnerables
de la sociedad, y también representa la total lejanía del gobierno de las
realidades y necesidades de los jóvenes.
Si se trataba de promover valores para jóvenes
destacados, ¿no hubiera sido mejor que participaran en algún proyecto de
investigación, científico o comunitario? ¿no dejará mayor experiencia promover
actividades académicas en lugar de concursos que literalmente te ponen en el
suelo a besar un pedazo de carrocería? No se trata del premio, se trata del
significado que todo esto contiene.
Por otra parte, el concurso se estableció como parte de
los organizadores con el motivo de romper el récord Guinness, que le pertenecía
a Alemania, y ¿sabe qué pasó? Pues que se rompió el récord. México pasará a la
historia por ser el país cuyos jóvenes más destacados han permanecido más
tiempo besando un automóvil, 76 horas para el recuerdo.
Aunque algunos pudieran pensar que es un hecho sin
importancia o aislado, lo sucedido en la feria de Pachuca debe de preocuparnos
y mucho. Si bien la actividad fue realizada por la promotora que organiza la
feria, contó con la aprobación y promoción del gobierno, eso es lo más
delicado.
El sueño universitario
Según datos de la Organización para la Cooperación y
Desarrollo Económico (OCDE), México es un país con uno de los porcentajes más
altos de jóvenes que no estudian ni trabajan. El primer país es Turquía,
seguido de Israel y México. A través del Informe Panorama de la Educación 2013
de la misma organización, se destaca que el 24.7% de los jóvenes no tienen
trabajo ni están inscritos en la escuela.
Además, en la Encuesta Nacional de Valores en Juventud,
en la pregunta: ¿Para qué estudiar? Los jóvenes respondieron de la siguiente
manera: el 53.5% dijo que estudiando podrá conseguir un buen empleo, el 17.6%
considera que el estudio le proporcionará un buen desarrollo profesional, y en
menor porcentaje están aquellos que dicen que ganarán dinero y adquirirá
prestigio, 9.3% y 1.2%, respectivamente.
Un dato revelador de la misma encuesta es que casi todos
los jóvenes encuestados consideraron que tener una carrera profesional vale la
pena, el 93.9%. Sólo el 4% se pronunció en contra.
Los jóvenes mexicanos necesitan de estímulos y espacios
verdaderos, el camino para obtener algo que se quiere no debe de poner en juego
la dignidad de las personas. Resulta triste que las metas que establecen las
instituciones mexicanas estén pensadas para romper récords a través de la
humillación, ojalá que algún día México sea el país que rompa todos los récords
en calidad, inclusión e inserción educativa. Eso sí sería motivo de festejo
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