sábado, 21 de septiembre de 2013

NOTAS SOBRE LA EVALUACIÓN EDUCATIVA

                                                                                                                           Jorge Domínguez González

Las madres de familia y/o los padres de familia, dependiendo del nivel sociocultural al cual pertenezcan, envían a sus hijos a la escuela y algunos al final del año escolar se preocupan por sí sus vástagos han sido aprobados o reprobados, los padres y madres de familia de familia con el agobio de la lucha por la sobrevivencia, en un país y en un estado dónde el subempleo y el desempleo son los reyes, sólo alcanzan a preguntar a cada uno sus hijos(as)  “¿Pasaste?” y se refieren a si sus hijos fueron o no promovidos al años escolar siguiente; en caso de respuesta afirmativa, lanzan una exhalación de satisfacción pero, en caso de que la respuesta sea un “no”, el niño, la niña o el (la)  joven en su futuro próximo se verán expuestos en el entorno familiar y de sus amigos a una especie de acoso que a futuro les causará trastornos psicológicos. En la familia, perderá la oportunidad de ser el hijo predilecto y se le puede predestinar a la vagancia y a la mala vida; en el círculo de sus amigos sucederá algo similar a excepción que siguiendo la orientación de sus progenitores se haya incorporado a un círculo de amigos de sus mismas características.

Otras madres de familia y/o los padres de familia, dependiendo del nivel sociocultural al cual pertenezcan, envían a sus hijos a la escuela y algunos al final del año escolar muestran el interés por las calificaciones de sus descendientes; ven el número más alto y se lo reconocen con un: “¡Andas bien en ésta materia!” y;  le recriminan el número que representa la calificación más baja: “¿Qué pasó aquí con esta materia? ¡Échale más ganas!”.  Esta situación deja un foco de alerta en  algunos  progenitores; en el caso de que, la boleta muestre calificaciones aprobatorias  con cierta homogeneidad, ahí queda la cosa.  Por otro lado existe la creencia generalizada de que las calificaciones permanecen  en el mismo nivel a lo largo de la vida y que nos dicen mucho de los que es la persona con tan altas o tan bajas calificaciones, lo cierto es que no sucede así, el nivel de calificaciones pude variar porque quien asigna las calificaciones suele variar. A un mismo alumno con las mismas habilidades y conocimientos, de manera natural, distintos profesores solemos asignar distintas calificaciones y digo de manera ”natural” y porque si el alumno es hijo del tendero que me otorga o no crédito, su calificación será alta o baja…o  en los casos de los hijos de los funcionarios  partidos políticos triunfadores, o de mis simpatías o antipatías. Ojalá,  este elemento de ética sea ponderado en los exámenes para el ingreso de los nuevos docentes al servicio,  para no volver a ver casos de alumnos con boletas que parecen capa de torero y “triunfan” en  la vida o casos de ex alumnos con “dieces” y que su actuación como hijos, hermanos, padres, esposos, vecinos trabajadores, sindicalizados  y ciudadanos deja mucho que desear, desde la óptica de quienes no comparten los valores de la moral actual.

Por otros análisis exhaustivos respecto a esta temática en el proceso de enseñanza-aprendizaje se ha llegado al consenso   entre la mayoría de docentes que lo que se ha de hacer a los alumnos es EVALUAR,  es decir evaluar a los alumnos y no únicamente al final de año escolar., ni al final de periodos temporales, sino al principio y  al final de cada módulo de aprendizaje. Evaluar es un proceso que los seres humanos llevamos a cabo con frecuencia,  es decir, valoramos o estimamos de manera previa y posterior el resultado de nuestras acciones en diferentes áreas de nuestra vida.

El pasado viernes la Secretaría de Educación Pública (SEP) dio a conocer en el Diario Oficial el acuerdo 696 que establece las normas generales para la evaluación, acreditación, promoción y certificación en la educación básica, con el fin de ofrecer una educación con pertinencia social, lingüística y cultural, lo que a mi parecer da pauta a continuar con la corrupción en el ámbito educativo)

Así, la evaluación se basará en la valoración del desempeño de los alumnos en relación con los aprendizajes esperados y con los enfoques didácticos de los programas de estudio de educación preescolar, primaria y secundaria, tomando en cuenta las características de diversidad social, lingüística, cultural, física e intelectual de los alumnos.

 A mi juicio, lo relevante del documento es  que  establece que la evaluación para el alumno de educación preescolar será cualitativa, es decir, no se empleará ningún tipo de clasificación o referencia numérica, el maestro sólo anotará en el Reporte de Evaluación, sus recomendaciones para que los padres de familia o tutores contribuyan a mejorar el desempeño de sus hijos. En el caso de educación primaria y secundaria, el docente asignará a cada estudiante, una calificación en una escala de cinco a 10, además hará un informe de cada alumno que necesiten apoyo fuera del horario escolar, con el fin de que la escuela y la familia, realicen las acciones necesarias que le permitan al alumno avanzar al nivel de sus compañeros de grupo.

Respecto a las escuelas públicas de enseñanza media-superior (preparatorias o bachilleratos) y escuelas públicas  superiores (universidades) en claudicantes  procesos de privatización, ya que cobran colegiaturas y que a nadie informan de su gasto discrecional, la evaluación  será respetando “el derecho de libre cathedra”.

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