Jorge Domínguez González
Por sobre los
valores que nos habrían de ser comunes a los habitantes de
Chihuahua y que se encuentran orlando el escudo de Chihuahua (Valentía,
Lealtad y Hospitalidad), lo que reconocemos como valioso en el prójimo, -el
próximo-, es el que sea alguien “educado”. Sin embargo, no nos referimos a que
dicha persona haya asistido mucho tiempo
a la escuela (o poco) o, que destacara en “educación o conocimientos”.
No. no obstante, nos referimos como a un vecino o a una persona “educada”, lo
hacemos cuando el susodicho(a) usa las
normas y reglas de cortesía, las cuales de nos fueron inculcadas en la escuela
y que coincidían con la forma de comportarse de nuestros padres cuando recibían
visita en nuestra casa y que era un deber practicar esas normas cuando salíamos
de ella. Estas normas de urbanidad o cortesía incluían: el saludo; el trato a
las jerarquías de la edad o género; la forma de usar los
utensilios de mesa en las comidas; las formas de consideración y respeto con las personas a quienes tratamos, etc.
En los actuales
tiempos creo que se pondera más el “ser educado” por sobre “tener educación o
conocimientos”, creo a que se debe de que esta última no sirve para adquirir
los valores de la moral actual (dinero y poder) pero, “el ser educado” si es
congruente con esos valores, díganlo si no las piezas oratorias que usan los
funcionarios electos para conseguir votos y obtener el cargo, en la mayoría de
casos, los discursos son más acercados a las técnicas de la mercadotecnia que, a la aplicación de principios o programas de
un partido político determinado…en estos días ¿Sabrán los hijos lo que sus
padres hacen para obtener un salario o contrato en una administración en los
próximos tres años? A mi parecer, ver
por la obtención de un salario o contrato para los próximos meses no es en sí,
algo indigno, sino la posible forma –sumisa-
en que se hace, los principios que aprenderán los hijos a perder. A mi parecer,
no es saludable estar tan bien adaptado
a una sociedad tan enferma.
Bastante ansiedad
nos produce a la mayoría de mexicanos la sobrevivencia para que los medios de
difusión dediquen desde hace dos semanas la mayor parte de su tiempo en darnos
a conocer los efectos de los huracanes Ingrid y
Manuel en el territorio nacional y los sismos en zonas las cuales en los
libros de texto de educación básica están marcados como lugares sísmicos, no,
no estoy insinuando que no informen de esos temas ¿Quiénes están interesados hoy en gobernar bajo el miedo?
¿Qué puntos y temas se estarán cocinando en las cámaras del Congreso de la
Unión o en los congresos locales? Me pregunto sí ¿No sería mejor que los medios
de difusión informarán imparcialmente de lo que se está tratando en los Poderes
Ejecutivos y Legislativos de niveles Federal y Estatales? ¿A quién conviene que ahora los medios
saturen, a quienes acceden a ellos, de este tipo de información? ¿No será esta
una forma de gobernar mediante el miedo?
Casualmente, José
Luis Sampedro español republicano (1917-2013) el barcelonés quién fue un
humanista, economista y escritor y quién
abogó por una economía “más humana, más solidaria capaz de contribuir a desarrollar
la dignidad de los pueblos” también hizo referencia a qué “Gobernar a base al
miedo es muy eficaz. Si usted amenaza a la gente diciéndoles que les va a
degollar, y luego no los degolla, entonces les puede azotar y explotar. Y la
gente dice ´bueno, no es tan grave´. El miedo hace que no se reaccione. El
miedo hace que no se siga adelante. Él miedo es, desgraciadamente, más fuerte
que el altruismo, que la verdad, más fuerte que el amor. Y el miedo nos lo
están dando todo los días en los periódicos y en la televisión.”…cualquier
parecido con la realidad de hoy en México es mera coincidencia.
A mi ver, y en
referencia a los valores chihuahuenses
(los del escudo) no sé hasta dónde han
sobrevivido. No sé; dónde se encuentra
la valentía de padres de familia de educación básica y de los jóvenes de las
universidades públicas y preparatorias o bachilleratos para luchar por el
cumplimiento de la ley respecto al no pago de las cuotas; no sé, cómo fue que
la lealtad a altos principios, como la
libertad y democracia cayeran a la obediencia ciega ante los intereses
económicos patronales por parte de los
asalariados o contratistas y todo por la sobrevivencia que así, a mi ver, es
indigna; no sé, dónde quedó la hospitalidad a los viajeros, la negamos a los
conocidos por conocidos y a los desconocidos por desconocidos.
¿Qué irá a pasar
con esta sociedad la cual me parece que se desintegra? Los llamados del jefe de
la religión mayoritaria para reflexionar respecto a no excluir de la iglesia
a los divorciados, los homosexuales o
hasta de nombrar a una mujer como cardenal, a sanear e informar de las finanzas
del Vaticano, etc. ¿Llevarán a los conservadores a justificar el Status quo y
disminuirá su feligresía? No sé.
No sé, instaurados
ya en el corazón de muchos seres humanos el dinero y el poder como principios de vida, que en los hechos no se pueden negar
en la conducta de las personas, ¿Qué consideraciones y respeto podremos esperar de
nuestros prójimos, los ancianos, los enfermos, los pobres, etc.?
Ya empiezan a
escucharse los tambores, a hacerse los discursos y preparar los disfraces para
“celebrar” el inicio de una guerra iniciada en Chihuahua y en la cual país
perdió el 10% de la población. Una Revolución (1910-1917) que se terminó con la firma de la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos. Las garantías sociales
no se han cumplido, los artículos 3° respecto a
la educación gratuita, el 27° de
la restitución de tierras y aguas y de la propiedad de la nación tampoco y
respecto al 123° ¿Qué dice el desempleo? Creo que con nuestra calidad moral
celebraremos ésto y más.
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