sábado, 18 de mayo de 2013

SOBRE NUESTRA CULTURA POLÍTICA, AQUÍ Y AHORA

                                                                                                                                                                                    Jorge Domínguez González

Cuando hemos de hablar de democracia, necesariamente nos referimos a la Grecia antigua, sin embargo  lo hacemos pensando en Grecia como un todo y sin embargo desde alrededor de siete siglos antes de nuestra era, la mayoría de las  ciudades  griegas de hoy ya existían y cada una con su propio gobierno, cada una era una ciudad Estado, llamada “polis”  o sea que, cada ciudad tenía su propio territorio y su propio gobierno. Socialmente estaban conformadas por ciudadanos quienes  tenían todos los derechos pero, no todos los habitantes tenían todos los derechos como los extranjeros, los esclavos, y las mujeres.

Las formas de gobierno en las polis de la Grecia antigua evolucionaron desde la “monarquía”, en la cual una sola persona gobernaba de por vida y de manera hereditaria; luego pasaron a la “oligarquía” este tipo de gobierno se caracterizó en que el poder político lo poseían un pequeño grupo de individuos y familias, los  más influyentes de una comunidad; de ellos los mejores ocupaban los cargos administrativos: eran los aristócratas.  
 
Las clases medias y las inferiores que habitaron las “polis”  lucharon por la equidad entre todos los habitantes de las ciudades Estados y legisladores redactaron leyes en eses sentido para evitar la desigualdad social. Posteriormente, hubo gobernantes provenientes de los mismos aristócratas pero, para atentar contra el poder de los mismos aristócratas y beneficiar a los intereses del pueblo y por su gobierno absolutista fueron llamados tiranos.

A mi juicio, de estas ciudades-Estados es dónde los ciudadanos participaban en el gobierno  de su ciudad es de donde proviene la palabra “política” en el sentido noble del término de participar en la toma de decisiones del gobierno de una ciudad y para beneficio de toda la ciudad. Lamentablemente, esta palabra hoy la hemos hecho que casi signifique “prostituta” pues se busca la política no para traer el beneficio igualitario para todos los que habitamos un país, una entidad, un distrito o una ciudad, sino a fin de cuentas para beneficio propio…y de sus familias y sus amistades.

Aristóteles y Platón, filósofos griego se refirieron a la democracia como forma de gobierno “de los más” para el primero y “de la multitud”  el segundo. Ahora, cercano ya el “Día del Estudiante”  las autoridades escolares y  los distintos  niveles de gobierno, “ni de chiste”  se les ocurriría educar  unas elecciones en sus escuelas para que los alumnos ocupen,  de común acuerdo con las autoridades y  por un día un cargo de elección popular y sus respectivos cargos  por nombramiento. No, no es posible y además es muy “bromoso”; además de la forma que ya se acostumbra es una manera en que se puede manifestar el ejercicio del poder. De la misma manera que se manifiesta el poder no cumpliendo lo que establecen las leyes pues los magistrados de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, saben que lo más importante es elaborar  una ley secundaria aunque contradiga lo que establece una ley  primaria como  “esa” del Artículo 3° Constitucional que señala que “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita.

“Esa”, la muy festejada y discurseada,  misma ley, establece que el gobierno y un gobierno estatal, al igual que la educación, es un gobierno laico ajeno a cualquier doctrina religiosa. En mi opinión,  y residiendo en el estado con mayor proporción de no católicos del país (aprox. 20%) creo que al igual que muchos chihuahuenses,  que así ha de ser y que el ejercicio de la libertad de conciencia y el de la libertad de religión corresponden a cada individuo pero, cuando ese individuo, con un cargo público y por el cargo público asiste a una ceremonia  en donde los obispos católicos del estado de Chihuahua consagran a la entidad al “Sagrado Corazón de Jesús” y  al “Inmaculado Corazón de María” se viola el espíritu de la ley y la ley misma que fundamenta las relaciones entre ciudadanos. No, no propongo que ahora los funcionarios públicos electos asistan a ceremonias similares del resto de religiones, sino que se cumpla la ley.

Con estos elementos que, a mi parecer,  caracterizan la cultura política en Chihuahua y a semanas de las próximas elecciones; los chihuahuenses sabemos que al votar lo hacemos eligiendo a una persona y también elegimos un programa de gobierno. Me parece que hemos de pensar la responsabilidad personal sobre lo fundamental que  decidimos  al emitir un voto: al candidato o al programa registrado ante las autoridades electorales. Aunque,  lo cierto es que poco podemos hacer sobre el uso faccioso de los medios de difusión y tiene una gran influencia en nuestra decisión.

A mi ver, la calidad del voto que se emitirá el próximo 7 de julio estará en proporción inversa a si se emite el voto por el candidato(a) o por el programa de acción. Los candidatos  maquillados hasta hacerlos irreconocibles para cada uno no los reconocemos; se callan y se esconden los programas de acción que se les eche en cara  ¿y eso de que serviría?  ¿Existe o no razón para entender que en las elecciones concurren otro$ valore$?

 

 

 

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