Cuando hemos de hablar de democracia,
necesariamente nos referimos a la Grecia antigua, sin embargo lo hacemos pensando en Grecia como un todo y
sin embargo desde alrededor de siete siglos antes de nuestra era, la mayoría de
las ciudades griegas de hoy ya existían y cada una con su
propio gobierno, cada una era una ciudad Estado, llamada “polis” o sea que, cada ciudad tenía su propio territorio
y su propio gobierno. Socialmente estaban conformadas por ciudadanos quienes tenían todos los derechos pero, no todos los
habitantes tenían todos los derechos como los extranjeros, los esclavos, y las
mujeres.
Las formas de gobierno en las polis de la
Grecia antigua evolucionaron desde la “monarquía”, en la cual una sola persona
gobernaba de por vida y de manera hereditaria; luego pasaron a la “oligarquía” este
tipo de gobierno se caracterizó en que el poder político lo poseían un pequeño
grupo de individuos y familias, los más
influyentes de una comunidad; de ellos los mejores ocupaban los cargos
administrativos: eran los aristócratas.
Las clases medias y las inferiores que
habitaron las “polis” lucharon por la
equidad entre todos los habitantes de las ciudades Estados y legisladores
redactaron leyes en eses sentido para evitar la desigualdad social.
Posteriormente, hubo gobernantes provenientes de los mismos aristócratas pero,
para atentar contra el poder de los mismos aristócratas y beneficiar a los
intereses del pueblo y por su gobierno absolutista fueron llamados tiranos.
A mi juicio, de estas ciudades-Estados es
dónde los ciudadanos participaban en el gobierno de su ciudad es de donde proviene la palabra
“política” en el sentido noble del término de participar en la toma de
decisiones del gobierno de una ciudad y para beneficio de toda la ciudad.
Lamentablemente, esta palabra hoy la hemos hecho que casi signifique
“prostituta” pues se busca la política no para traer el beneficio igualitario
para todos los que habitamos un país, una entidad, un distrito o una ciudad,
sino a fin de cuentas para beneficio propio…y de sus familias y sus amistades.
Aristóteles y Platón, filósofos griego se
refirieron a la democracia como forma de gobierno “de los más” para el primero
y “de la multitud” el segundo. Ahora,
cercano ya el “Día del Estudiante” las
autoridades escolares y los distintos niveles de gobierno, “ni de chiste” se les ocurriría educar unas elecciones en sus escuelas para que los
alumnos ocupen, de común acuerdo con las
autoridades y por un día un cargo de
elección popular y sus respectivos cargos
por nombramiento. No, no es posible y además es muy “bromoso”; además de
la forma que ya se acostumbra es una manera en que se puede manifestar el
ejercicio del poder. De la misma manera que se manifiesta el poder no
cumpliendo lo que establecen las leyes pues los magistrados de la Suprema Corte
de Justicia de la Nación, saben que lo más importante es elaborar una ley secundaria aunque contradiga lo que
establece una ley primaria como “esa” del Artículo 3° Constitucional que
señala que “Toda la educación que el Estado imparta será gratuita.
“Esa”, la muy festejada y discurseada, misma ley, establece que el gobierno y un
gobierno estatal, al igual que la educación, es un gobierno laico ajeno a cualquier
doctrina religiosa. En mi opinión, y
residiendo en el estado con mayor proporción de no católicos del país (aprox.
20%) creo que al igual que muchos chihuahuenses, que así ha de ser y que el ejercicio de la libertad
de conciencia y el de la libertad de religión corresponden a cada individuo
pero, cuando ese individuo, con un cargo público y por el cargo público asiste
a una ceremonia en donde los obispos
católicos del estado de Chihuahua consagran a la entidad al “Sagrado Corazón de
Jesús” y al “Inmaculado Corazón de María”
se viola el espíritu de la ley y la ley misma que fundamenta las relaciones
entre ciudadanos. No, no propongo que ahora los funcionarios públicos electos
asistan a ceremonias similares del resto de religiones, sino que se cumpla la
ley.
Con estos elementos que, a mi parecer, caracterizan la cultura política en Chihuahua
y a semanas de las próximas elecciones; los chihuahuenses sabemos que al votar
lo hacemos eligiendo a una persona y también elegimos un programa de gobierno.
Me parece que hemos de pensar la responsabilidad personal sobre lo fundamental
que decidimos al emitir un voto: al candidato o al programa
registrado ante las autoridades electorales. Aunque, lo cierto es que poco podemos hacer sobre el
uso faccioso de los medios de difusión y tiene una gran influencia en nuestra
decisión.
A mi ver, la calidad del voto que se emitirá
el próximo 7 de julio estará en proporción inversa a si se emite el voto por el
candidato(a) o por el programa de acción. Los candidatos maquillados hasta hacerlos irreconocibles para
cada uno no los reconocemos; se callan y se esconden los programas de acción
que se les eche en cara ¿y eso de que
serviría? ¿Existe o no razón para
entender que en las elecciones concurren otro$ valore$?
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