viernes, 22 de marzo de 2013

YO SERÍA EL PROFESOR #201

                                                                                                             Jorge Domínguez González

El pasado miércoles, según el periódico,  200 profesores de educación básica de Cd. Juárez, Chih., pararon labores en rechazo a la Reforma Educativa que impulsa el gobierno federal encabezado por Enrique Peña Nieto, los gobernadores estatales  y por los representantes de los partidos políticos que son firmantes del Pacto por México. La Reforma Educativa para los profesores en servicio trae aparejada una Reforma Laboral pues en la Fracción III del artículo 3° Constitucional se establece que la permanencia de los profesores en servicio dependerá de criterios que se establecerán en la Ley Reglamentaria respectiva la cual  todavía no se elabora, ni se publica pero que, habrá de tomar en cuenta que también ya se han modificado las fracciones VII y VIII y se ha agregado una fracción IX  para hacerlas compatibles con el despropósito de la fracción III. Además, también ya ha sido reformado el artículo 73, fracción XXV para establecer el servicio profesional docente.

En la fronteriza ciudad 200 profesores en paro laboral para el número total de escuelas y docentes,  cuyos números que no son conocidos ni por las autoridades educativas pero que, a mi parecer resulta una cantidad  ínfima y sin embargo son estos profesores en paro a quienes la historia contemporánea habrá de reconocer su  testimonio por el elevado nivel de conciencia que tal evento demuestra. Para complacencia de la Iniciativa Privada, y tal vez para ejemplo, el Secretario de Educación, Cultura y Deporte del Estado de Chihuahua, Jorge Quintana Silveyra,  declaró que a cada uno de esos profesores les será descontado un día de salario en la próxima quincena.

A mi entender y con mis valores, la acción consciente de los 200 profesores es una muestra de la calidad personal de esos docentes, la cual sin duda repercute en la calidad educativa que con su ejemplo otorgan ellos y ellas a sus alumnos.  A diferencia del pensamiento de derecha, los más informados señalan que  los valores no se trasmiten verbalmente del profesor a los alumnos, como señalan los programas escolares, sino que es en un proceso complejo, en dónde  los hechos del entorno (escolar, familiar, social) y mediante la reflexión permiten a los alumnos la construcción de aprendizajes valorales. Por los que no hicieron paros, ellos pararon, es un ejemplo y a la par dan a los educandos elementos  para su  formación de valores humanos, mismos que son valores contrarios a la sumisión y a otros que sólo favorecen a una pequeña parte de la sociedad.

Si bien es cierto, que un altísimo porcentaje de profesores da lo mejor de si en su ejercicio docente, creo que actitudes de servicio como la antes citada son actitudes  la que pueden agregar elementos para elevar la  calidad educativa.

Todavía no existe una conceptuación de calidad de la educación en la cual exista un acuerdo total los actores educativos (alumnos, profesores, padres de familia, autoridades educativas) mas, los profesores hasta la fecha, con y sin vocación realizan su trabajo entendiendo por calidad educativa los mayores esfuerzos para enseñar a los  alumnos. En las familias hay un encargado, generalmente la madre, quién despierta a los hijos y los prepara para que lleguen a tiempo a la jornada escolar.

Lo que a mi parecer no tiene nombre es que las jerarquías educativas de los diferentes niveles y desde la comodidad de su cargo continúen con los procesos de privatización de la educación para descargar, cada día más,  la responsabilidad del financiamiento educativo en los padres de familia, quienes  se encuentran inmersos en una economía neoliberal y saben que los ingresos alcanzan cada vez para menos.

Conforme a la antigüedad en el servicio los profesores hemos pasado por una o más reformas educativas y los métodos de lectoescritura y el papel del profesor en el aula apenas si han variado, aquellos con el silabario de San Miguel actualizado, y el papel del profesor centrado en lo eficiente de la enseñanza;  las capacitaciones para los docentes, alejados de las tecnologías de la información  y comunicación  son, en mi apreciación,  una aplicación de la escuela lancasteriana pero, extendida  a nivel nacional.

La corrupción aprovecha para su desarrollo un entorno esquizofrénico creado por las autoridades, no solo educativas, quienes proclaman la transparencia y rendición de cuentas; son ellas quienes alientan la opacidad, la discrecionalidad y la secrecía, tanto  de los presupuestos recibidos del erario público  como de las cuotas o colegiaturas cobradas en sentido contrario de lo que, -todavía marca la ley (Art. 3°, Fracc. IV)-,  a cambio de permitir a unos cuantos la creación impune de cotos de poder con diferentes niveles de maestría en simulación institucional, en los cuales a nivel de educación superior, sé qué  permiten el ingreso a la docencia de personas sin el perfil  y también el ingreso de alumnos mediante oscuros procesos de selección, en dónde según sea la escuela se permiten diferentes porcentajes de “recomendados” con o sin examen.

Incluso, en los nuevos exámenes de ingreso al servicio docente, la realidad será que la mayoría lo aplica pero, tengo el testimonio de que no a todos les solicitan los mismos requisitos, ni que los que obtienen  puntación similar son ubicados en lugares similares.  

Sí, si tuviera hijos en edad escolar hubiera escogido las escuelas dónde trabajan esos profesores y profesoras que hicieron paro, tendría mayor certeza de que estarían observando valores similares a los míos. Si estuviera en servicio frente a grupo, yo sería el profesor #201 entre quienes pararon en Cd. Juárez.
 

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