Jorge Domínguez González
Así como cierto número de personas tiende a responsabilizar a los profesores de los resultados negativos de los aprendizajes sus hijos, o de cómo otros responsabilizan a los arquitectos de afeamiento del paisaje urbano cuando no prevén en las edificaciones que construyen el retirar los aparatos de climatización de la mirada ciudadana, de tal suerte que me parece que este hecho ha llegado a ser un aportación a la cultura a la cultura del norte de México, pues los aparatos de climatización colocados en las azoteas de las casas otorgan prestigio y estatus a sus propietarios, quienes con orgullo muestran los calentadores, aires acondicionados, depósitos de agua, antenas de TV, etc. estoy seguro que es por ello que los arquitectos en la relación clientelar proceden de esta manera. Otro caso son los contadores públicos y privados, cuyos estudios les permiten llevar la contabilidad de negocios particulares y públicos pero, me parece que han de llevar una asignatura para que no hablen, para que no digan de lo que contabilizan. Tengo la impresión de que ahora en las instituciones públicas que tienen las carreras de Administrador o Contador Público habrán de cambiar, por un lado, sus planes y programas para dar pauta al cambio de cultura que requiere el país y por otro lado, fomentar actitudes de que favorezcan la apertura de las cuentas públicas a los ciudadanos. El otro lado de la moneda son los contadores quienes dicen y explican mucho y no se les comprende nada, que para el caso eso lo mismo, para el caso de que los ciudadanos se encuentren informados de las cuentas públicas.
Si los espíritus conservadores del país miran, desde antes, la manera más fácil de no cumplir con el espíritu de la transparencia y de la rendición de cuentas, que a mi parecer, beneficia a las sociedades y perjudica a determinado tipo de personas. Si la cultura de la transparencia y la rendición de cuentas son ajenas a nuestra forma de ser, a nuestra cultura nacional, habremos de ver hasta dónde llegan los alcances de la “Ley General de Contabilidad Gubernamental” la cual fue publicada el último día de Diciembre del 2008 durante el gobierno del presidente saliente. Así, las cosas nunca los contadores con sus sistemas contables actuales, nunca pudieron informar municipio por municipio, estado por estado, secretaría por secretaría y del país en general el número de de trabajadores de cada secretaría, ni de la Secretaría de Gobernación, ni de la Secretaría de Salud, ni de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, mucho menos de la Secretaría de Educación, que ni el secretario de Educación y menos el Presidente del país saben cuántos maestros son en México, etc. Con todo y que nuestra sociedad está interesada en la calidad de este servicio que reciben sus hijos y que ha tenido el interés en conocer el número de trabajadores de la Educación existentes, mas no ha sido posible…dicha ley adolecía de defectos que impedían el acceso pleno de los ciudadanos a la rendición de cuentas.
El día 12 de este mes y año la “Ley General de Contabilidad Gubernamental”fue reformada en varios de sus artículos y fracciones y se le añadió un nuevo título denominado “De la Transparencia y Difusión de la Información Financiera”.Todas estas modificaciones entrarán en vigor a partir del primer día del próximo año. Sin embargo, recordemos que por más que se publique una ley debe existir la voluntad política de las jerarquías políticas para que se lleven a la práctica cualquier ley o sucederá lo que ha pasado con la nula aplicación de la fracción IV del artículo 3° constitucional respecto a la gratuidad de “toda la educación que el estado imparta” .y que se ha tergiversado para sustituirse por cobertura educativa, es decir, que exista un espacio educativo para cada alumno, aunque no sea gratuito, promocionando , además, la apertura de escuelas particulares de nueva creación y sometiendo a las escuelas públicas ya existentes a profundos procesos de privatización de la totalidad de la educación pública.
A mi, en lo personal me llama la atención el artículo 73 de esa ley que establece que las entidades federativas deben entregar trimestralmente a la Secretaría de Educación Federal el número, tipo de plazas docentes, administrativas y directivas y número de horas, de nivel básico, normal, de educación tecnológica, de adultos y por escuela. A mi ver y aunque es seguro que habrá quienes protesten por su “seguridad”pero creo como dice la canción del “Pavido Navido”: “ya se acabó el columpio,..” y lo mejor, para los ciudadanos que quieran revisar estas cuentas: estarán todos los datos en Internet.
Sin embargo, nunca falta una alubia blanca en los frijoles negros. En uno de los capítulos “Del Registro Contable de las Operaciones”, en el artículo 33 habla de
“contar con las mejores prácticas contables”y de ninguna manera explica en qué y para quiénes son las “mejores” prácticas contables.
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