Jorge Domínguez
González
Nuestro estado de Chihuahua
cuenta con un porcentaje de 84.6
% de católicos, y su porcentaje está debajo de la media nacional, pues la media
nacional es de 88% de la religión
mayoritaria. Aparte, los núcleos principales de esta diversidad religiosa en la entidad son las religiones propias de
los mormones y de los menonitas. Sin embargo, yo me encuentro dentro de la
primera minoría, dentro del porcentaje
de 5.1% que el INEGI asigna a los “sin religión”, concepto mismo
que incluye a creyentes y no creyentes y que, unos y otros, somos
un total sumamos 133 000 personas adultas.
Creo que hay derechos y libertades que se ejercen en el
ámbito de la esfera de la vida
privada. No pertenezco a la mayoría, sino a una minoría social en
Chihuahua; soy ateo y aunque soy y he sido una persona
respetuosa de la práctica de la libertad
de conciencia y de libertad de las
prácticas religiosas, hemos de recordar
que en la historia son derechos
recientemente adquiridos por la humanidad.
Todavía en el español del siglo pasado en México era frecuente el uso de las palabras
“laicidad”, “laico” y que fueron más usadas en las sociedades del siglo
antepasado con sus traducciones al francés como “laicité”; “laïque” y en inglés como “secularism”,
“layperson”. La “laicidad” (“laicité”, “secularism”) una palabra entendida como la separación
entre el Estado de la Iglesia y la palabra “laico(a)” vocablo
como adjetivo (“laïque”, “ layerson”)
para implicar a las personas que en su vida
procuran la separación entre las esferas de la Iglesia y el Estado en el espacio público
como instituciones, ambas, que no buscan incidir una sobre la otra.
Dentro del lenguaje usado por la Iglesia en las sociedades del mundo occidental la expresión “laico” ha sustituido a la
palabra “lego”, la cual hace referencia
a aquellas personas que no tienen un
cargo dentro de la institución o que no
pertenecen una orden religiosa. No
obstante, a mi ver, dentro de la Iglesia
Católica de hoy subsisten dos enfoques de Estado laico, una que entiende la autonomía mutua de las
dos instituciones y otro enfoque que entiende como Estado laico a aquel que se
resiste a la tutela espiritual de la Iglesia. A mi entender el Estado laico, es
el que sirve de árbitro regulador de las distintas religiones de una sociedad
para la beneficiar el mejor ejercicio de la libertad religiosa y de conciencia.
Me comenta una persona que ha sido testigo actual de que en
los rituales dominicales de una religión en Chihuahua, le ha tocado ver como en un espacio del
ritual, el oficiante entra y sale dentro
del recinto techado cargando una copa de oro para que al entrar todos se
arrodillen a su paso. Me pregunto ¿Estarán preparándose para prácticas
religiosas que en México fueron comunes
hasta principios del siglo pasado? Cuando por referencias familiares al
mediodía “…todos caían a plomo en las calles, las plazas y mercados (lugares
públicos) para rezar. Tan peculiar y
panorámica visión ha de haber sido, como la de los musulmanes en la actualidad.
¿Habrán aquí quienes con visiones
integristas pugnen imponer a todos los demás sus dogmas propios como
obligaciones sociales.
Para mi un ser humano puede llegar a una explicación de las
causas o fines del ser y del universo desde una manera racional pero, también
puede encontrar una explicación sobre las causas o fines del ser y del universo
desde el ámbito de la fe, no obstante hacerlo desde esta forma, nos hace
proclives a la ignorancia científica y nos quita herramientas para poder actuar
a favor del cambio en el mundo y nos convierte en seres favorables a la
sumisión.
Ahora en Europa la atención sobre la laicidad se encuentra
centrada en la injerencia de los símbolos religiosos en los lugares
públicos, los cuales a mi ver no se han
de incluir a ningún elemento de la
diversidad, como la ropa u otros símbolos, Hoy se encuentran con dificultades para la
conciliación. En Chihuahua, con la
divisa de “todos los derechos para todos” ¡Qué bueno que, en una institución
educativa. Existiera la diversidad cultural y de toda índole¡ No obstante, quienes ya traían una visión
integrista (de manera que no se manifestaba en su perfil) de la noche a la
mañana la sacaron fuera y el vocativo de
los mismos docentes no fue: licenciado, sino: “padre”, “fray” o “hermano”. Con
sus especificidades, pasa allá, pasa aquí, con la diferencia que allá es debate
es público y aquí la no laicidad es parte del currículum oculto de algunas
personas.
El ocultamiento de estos perfiles tiene su razón de ser, por
lo cual, a mi ver el Estado en el estado
de Chihuahua se encuentra con el
desafío de favorecer la convivencia
armoniosa y de respetar la pluralidad de
la diversidad de convicciones religiosas, ateas, agnósticas y filosóficas a la
par de que favorece, por los diversos medios, la deliberación democrática y
pacífica.
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