domingo, 17 de junio de 2012

NOTAS SOBRE LA LAICIDAD EN CHIHUAHUA

Jorge Domínguez González
Nuestro estado de Chihuahua  cuenta  con un porcentaje de 84.6 %  de católicos,  y su porcentaje está debajo de la media  nacional, pues  la media  nacional  es de 88% de la religión mayoritaria. Aparte, los núcleos principales de esta diversidad religiosa  en la entidad son las religiones propias de los mormones y de los menonitas. Sin embargo, yo me encuentro dentro de la primera minoría, dentro del  porcentaje de 5.1% que el INEGI asigna a los “sin religión”, concepto  mismo  que incluye a creyentes y no creyentes y que, unos y otros, somos un  total sumamos 133 000  personas adultas.
Creo que hay derechos y libertades que se ejercen en el ámbito de la esfera  de la vida privada.  No pertenezco  a la mayoría, sino a una minoría social en Chihuahua;  soy  ateo y aunque soy y he sido una persona respetuosa  de la práctica de la libertad de conciencia  y de libertad de las prácticas  religiosas, hemos de recordar que en la historia  son derechos recientemente adquiridos por la humanidad.
Todavía en el español del siglo  pasado en México  era frecuente el uso de las palabras “laicidad”, “laico” y que fueron más usadas en las sociedades del siglo antepasado con sus traducciones al francés como “laicité”;  “laïque” y en inglés como “secularism”, “layperson”.  La “laicidad”  (“laicité”, “secularism”) una  palabra entendida como la separación entre  el Estado  de la Iglesia y la palabra “laico(a)” vocablo como adjetivo (“laïque”,  “ layerson”) para implicar a las personas que en su vida  procuran la separación entre las esferas de  la Iglesia y el Estado en el espacio público como instituciones, ambas, que no buscan incidir una sobre la otra.
Dentro del lenguaje usado por la Iglesia  en las sociedades del mundo occidental  la expresión “laico” ha sustituido a la palabra “lego”,  la cual hace referencia a aquellas   personas que no tienen un cargo dentro de la institución  o que no pertenecen  una orden religiosa. No obstante, a mi ver,  dentro de la Iglesia
Católica de hoy subsisten dos enfoques de Estado laico,  una que entiende la autonomía mutua de las dos instituciones y otro enfoque que entiende como Estado laico a aquel que se resiste a la tutela espiritual de la Iglesia. A mi entender el Estado laico, es el que sirve de árbitro regulador de las distintas religiones de una sociedad para la beneficiar el mejor ejercicio de la libertad religiosa y de conciencia.
Me comenta una persona que ha sido testigo actual de que en los rituales dominicales de una religión en Chihuahua,  le ha tocado ver como en un espacio del ritual,  el oficiante entra y sale dentro del recinto techado cargando una copa de oro para que al entrar todos se arrodillen a su paso. Me pregunto ¿Estarán preparándose para prácticas religiosas que en México fueron comunes  hasta principios del siglo pasado? Cuando por referencias familiares al mediodía “…todos caían a plomo en las calles, las plazas y mercados (lugares públicos)  para rezar. Tan peculiar y panorámica visión ha de haber sido, como la de los musulmanes en la actualidad. ¿Habrán aquí  quienes con visiones integristas pugnen imponer a todos los demás sus dogmas propios como obligaciones sociales.
Para mi un ser humano puede llegar a una explicación de las causas o fines del ser y del universo desde una manera racional pero, también puede encontrar una explicación sobre las causas o fines del ser y del universo desde el ámbito de la fe, no obstante hacerlo desde esta forma, nos hace proclives a la ignorancia científica y nos quita herramientas para poder actuar a favor del cambio en el mundo y nos convierte en seres favorables a la sumisión.
Ahora en Europa la atención sobre la laicidad se encuentra centrada  en la injerencia  de los símbolos religiosos en los lugares públicos, los cuales a mi ver no  se han de incluir  a ningún elemento de  la  diversidad, como la ropa u otros símbolos,  Hoy se encuentran con dificultades para la conciliación.  En Chihuahua, con la divisa de “todos los derechos para todos” ¡Qué bueno que, en una institución educativa.  Existiera  la diversidad cultural y de toda índole¡  No obstante, quienes ya traían una visión integrista (de manera que no se manifestaba en su perfil) de la noche a la mañana la sacaron fuera  y el vocativo de los mismos docentes no fue: licenciado, sino: “padre”, “fray” o “hermano”. Con sus especificidades, pasa allá, pasa aquí, con la diferencia que allá es debate es público y aquí la no laicidad es parte del currículum oculto de algunas personas.
El ocultamiento de estos perfiles tiene su razón de ser, por lo cual, a mi ver el Estado  en el estado de  Chihuahua se encuentra con el desafío  de favorecer la convivencia armoniosa y de respetar la pluralidad  de la diversidad de convicciones religiosas, ateas, agnósticas y filosóficas a la par de que favorece, por los diversos medios, la deliberación democrática y pacífica.










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