Hace alrededor de cuarenta años, existió la participación de personas de izquierda en muchos ámbitos de la sociedad de Chihuahua; en los sindicatos la identidad de quienes realizaban las propuestas era conocida por sus integrantes aunque no era pública, las demandas comunes, las cuales eran entendidas como de avanzada, incluían el aumento salarial y prestaciones laborales específicas de los centros de trabajo; lo mismo sucedía entre los grupos de campesinos, quienes demandaban tierra, el cumplimiento de resoluciones presidenciales de dotación y/o restitución de tierras; en las ciudades se acompañó a los ciudadanos para solucionar la demanda de la vivienda; además, en los gremios magisteriales hubo siempre la presencia de profesores con las ideas de izquierda en la crítica al neoconductismo, y en la demanda y mejora de las prestaciones sindicales.
En aquellos tiempos, la participación en un partido de izquierda, clandestino y en las organizaciones de esa naturaleza, una parte de las tácticas normales incluían desarrollar las actividades de propaganda durante la noche, dejar volantes en cada casa; brigadas de cuatro personas: una en la esquina de la calle de atrás, otra en la de adelante para avisar de la policía, otros dos para pegar, con engrudo, en los postes manifiestos y cárteles con las demandas populares; era lo natural en un partido u organizaciones de izquierda sin reconocimiento oficial por parte del Estado. La secrecía era natural en estas circunstancias en las cuales el trabajador y ciudadano lo que menos se podía perder era el trabajo…muchos perdieron la vida en las luchas por la justicia social que incluían la demanda de la democracia.
Había compañeros, a quienes de llamaba “cuadros” y que realizaban la actividad de gestión de manera pública y expuesta a la represión del Estado y de los poderosos, por conducto de sus aliados. También, había otros, –el colectivo-, un pequeño grupo de activistas quienes habían de analizar y debatir propuestas. Ellos, se reunían con suma discreción, estaban obligados (por sí mismos) a llegar con diferentes intervalos de tiempo y por distintas puertas a un mismo lugar para no llamar la atención. Estos eventos eran larguísimas jornadas de discusión y análisis cuyas conclusiones eran obligatorias para todos los asistentes, lo mismo que las tareas que de ahí se derivaran. Al no tener el poder, la asistencia, pertenencia y participación en estos grupos partidarios y del pueblo era voluntaria, la lucha era por los intereses generales, no personales.
A mi entender, las tácticas y estrategias de lucha no pertenecen a una parte de la geometría política; no obstante, sorprende que un sector la derecha aplique de manera similar para su vida política en la sociedad las formas de lucha de aquella izquierda, y más cuando el avance de sus posiciones de poder es evidente pues, poseen poder político a nivel nacional, en algunos estados y municipios.
La estrategia fundamental de esta derecha política ha sido encaminada a lograr que en la práctica el Estado asuma posturas conservadoras para beneficio fundamentalmente de las élites poseedoras, sin que para ello exista la protesta social en los diferentes niveles de la vida pública, con independencia si estas prácticas las asumen en un partido u otro. Así, en Chihuahua, en ninguna de esas instancias: a) se ha sometido a debate y discusión si la educación que imparte el Estado debe ser gratuita y sin embargo, la educación en Chihuahua ha dejado de serlo y el gobierno estatal sólo asume el compromiso de facilitar la cobertura y no del financiamiento; b) otro ejemplo es, inexplicablemente, la manera discreta en que llevó a cabo la votación el legislativo local para declarar que no existe Ejido de Casas Grandes para no restituir las tierras a las cuales los ejidatarios tienen derecho, de ello nos enteramos 4 años después; c) también es un hecho que no existe jornada máxima de 8 horas, ni otras prestaciones que se establecen en
Aparte de la familia, la escuela, los lugares de trabajo, los medios de difusión (radio y TV), en determinados casos la ligarse con la divinidad, en lo general, todos estos elementos contribuyen a constituir la ideología de la opresión; a mi ver, otras de las tácticas de las cuales se ha valido la derecha para alcanzar sus logros es el cultivo paciente de una ideología Ad hoc entre la población en la cual subyace el concepto publicitado de entender la política como una actividad denigrante, y al mismo tiempo, en la contienda electoral, primar a las personas por sobre las propuestas. Estas tácticas, a mi observar, han sido las siguientes: i) el ocultamiento de la identidad de la ubicación política de los cuadros que han gestionado y gestionan aspectos como los citados en el párrafo anterior; ii) evitar al máximo dejar huella de planteamientos y compromisos ya sea en escritos o de manera digital; iii) evadir el debate público de los dichos que son su propuesta; iv) sus cuadros, como figuras públicas, han de asumir el interés popular, aunque en la gestión discreta asuman la postura conservadora; v) ubicar a sus opositores y “desenmascararlos”, es decir, realizar campañas de lodo en contra de esas personas.
En un entorno de desempleo y violencia, creo que así avanza esta forma de pensar y actuar en Chihuahua ¿Inevitablemente?
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