domingo, 24 de mayo de 2009

CORRUPCIÓN Y EDUCACIÓN

El día de ayer, sábado 23 de mayo del presente, en la sección se opinión de Diario de Cd. Juárez apareció el siguiente artículo:


"CORRUPCIÓN Y EDUCACIÓN

Macario Shettino

Distrito Federal- Da gusto saber que los maestros han logrado acumular tantos bienes materiales , producto de su organización y trabajo durante varias décadas. Es, en cambio, una lástima que esa misma organización y trabajo nos hayan dado, a los demás, pobreza material e intelectual.

Es frecuente reconocer a los maestros su vocación y esfuerzo en una actividad tan difícil como lo es educar. Me sumo a ese reconocimiento a los maestros con vocación de este país, desde la educación preescolar hasta posgrado. Desprecio, en cambio, a los cientos de miles que fingen serlo y que impunemente destruyen la vida de niños y jóvenes, día tras día.

Para muchos, en particular en la academia y en los medios de comunicación, los problemas educativos se concentran en una sola maestra, Elba Esther. Ojalá así fuera, sería sólo cuestión de removerla, algo que un millón y medio de profesores seguramente había ya logrado, apoyados por algunos de los cuatro presidentes que han gobernado este país mientras la maestra gobierna su sindicato. Basta ver a los líderes seccionales para dudar que Elba Esther sea el problema, pero por si no se convence, sólo busque noticias de la sección IX, la XVIII la XXII.

El sindicato es el problema, sin duda, porque es como un sindicato, como todos los que se hicieron desde el Estado, constituido para sustentar políticamente a un régimen y no para promover el bienestar de sus afiliados. Este sindicato tiene riquezas porque ha cobrado por su trabajo político, lo mismo que los petroleros y los electricistas, lo grave, en todos estos sindicatos, no es sólo que reciban beneficios que los demás trabajadores del país no tienen, sino que además hagan muy mal su trabajo. Las ineficiencias y abusos de estos sindicatos para con sus empleadores resultan en un daño nacional porque el empleador es precisamente el gobierno. Es la corrupción institucional a la que me referí la semana pasada.

En el caso de la educación la situación es en extremo grave. Prácticamente la mitad de los niños y jóvenes que transitan por el sistema educativo terminan la secundaria sin saber leer, escribir y hacer operaciones elementales. Según sabemos gracias a que desde 2003 México presenta exámenes internacionales y los resultados se publican. Sabemos también, gracias a estos exámenes que es imposible desarrollar un buen sistema de ciencia y tecnología en el país, y no sólo porque los recursos que se destinan a ello sean muy reducidos, sino porque no hay material humano. El país más exitoso en este renglón es Finlandia , en donde uno de cada cinco jóvenes que terminan la secundaria alcanza el nivel de excelencia, lo que permite que uno de cada seis trabajadores en ese país esté en actividades de investigación. En México, sólo uno de cada 300 alumnos puede alcanzar ese nivel.

Más grave todavía, al terminar la primaria, uno de cada tres niños tienen dificultades con las matemáticas, pero al terminar la secundaria, dos de cada tres ya no entienden nada. Y se trata de un daño irreversible, porque si a los 15 años no se pueden resolver problemas simples es muy poco lo que se puede hacer en adelante.

El bono demográfico con que pensábamos que México podría convertirse en una país desarrollado está prácticamente perdido. La mitad de esos jóvenes ha terminado ya la secundaria y hoy se encuentra en ese nivel el grupo más grande que tendremos en toda la historia. También esto hay que cargarlo a la cuenta del sindicato.

La excusa de quienes defienden con enjundia al régimen de la Revolución, coinstructor de estos esperpentos, es que los gobiernos del ‘cambio’ no han hecho nada para resolver la crisis educativa. Primero, algo sí han hecho: hoy sabemos que pasa y nunca antes lo supimos. Incluso el primer examen en que México participó, en 2000, no pudo ser publicado por la OCDE por decisión del gobierno mexicano, el último del PRI. Pero más allá de saber esto, y de tomar algunas medidas tímidas en la dirección correcta, como la Alianza por la Calidad de la Educación, me cuesta trabajo imaginar qué podría hacer un gobierno, cualquiera que fuera éste, para enfrentar a grupos de poder como los sindicatos mencionados (o para el caso de los empresarios oligopólicos) sin contar con una clara mayoría. Son a través de los votos (algo que no ocurre desde 1997) o a través de las alianzas políticas estables (algo que nunca hemos visto en México).

Este es un ejemplo más para los inmensos costos del experimento político que fue el régimen anterior y de la inmensa dificultad política que implica cualquier solución . Y es también evidencia clara de que no hay ningún futuro para este país que no pase por reconocer el fracaso de ese experimento y por la construcción de un imaginario nacional distinto. El problema de México está en al mente de los mexicanos. Ahí está también la solución."

Espero el día de mañana tener la oportunidad de escribir las reflexiones que ha suscitado en mi dicho documento.

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