Jorge Domínguez González
No es lo mismo ir al Año 2015 a que se nos
venga encima el Año 2015, para ir al Año 2015, que ya hemos empezado a estar en
él, a mi entender es necesaria una actitud diferente a la que tenemos todos los
mexicanos y mexicanas y hablando en estos rumbos una actitud diferente de los
chihuahuenses respecto a la sociedad que nos es próxima, la sociedad en que
vivimos; una actitud distinta en todos y cada uno d los aspectos en los que por
nuestra naturaleza social hemos de relacionarnos. Otro aspecto grave es que admitamos que se
nos echa encima el Año 2015 y para el colmo por responsabilidad de otros.
A mi parecer, cuando asumimos que “se nos
viene encima el Año 2015” como seres humanos, seres sociales por naturaleza,
por consecuencia habrá de inferirse que
estamos muy mal armados y que algo dañino nos va suceder y no será raro que nos
suceda eso y/o cosas peores. A mi ver, esto es lo que le ha pasado a México, al
México de los que no somos propietarios de grandes medios de producción o
propiedades, sino de los que a veces vivimos o sobrevivimos con nuestro trabajo,
pues a otros les ha ido y les irá “muy bien” y en su vejez sonreirán satisfechos
por lo que el Estado de Derecho actual les ha dado en posesión por lo que para los tiempos de su vejez poseerán. A
mi ver, seguramente, habrá quienes creerán que se debe a su habilidad y a su
esfuerzo pero, habrá otros quienes también en su vejez sonreirán satisfechos
por lo que el Estado de Derecho actual les ha dado en posesión para los tiempos
de vejez pero, sabrán que por justicia esas riquezas, producidas por otros, no
les pertenecen pues ellos no la produjeron
y que si alguna habilidad tuvieron para enriquecerse, fue ser omisos ante las leyes o de empeñarse que las leyes se alejaran de la
justicia para permitirles acumular la riqueza…no obstante esos viejos sonreirán
complacidos pues ellos saben de dónde y cómo vino su riqueza.
En esto de que se nos venga encima el Año
2015 o de ir al Año 2015, existen de manera simplificada, entre otros, varios factores: el Estado como tal, la
estructura dentro de sus tres órdenes de gobierno, sus leyes, la clase política; nosotros los trabajadores, los propietarios de los grandes medios de
producción y los medios.
En contra de toda justicia, lo que nosotros
vemos en esta película de la vida es que los “ganones” vienen
a ser los propietarios de los grandes medios de producción y de los medios. Estos últimos con la finalidad de encontrar “distractores”
para que los trabajadores reflexionemos de manera tergiversada sobre la realidad y no podamos tener una idea clara de la misma.
Además, contamos con un Estado con muchas leyes con miles de artículos, y
aunque las leyes son para normar la convivencia, en nuestro país no, las leyes
como la fracción IV del Artículo 3° constitucional no se cumplen y otras los
operadores del sistema político mexicano hacen como que se cumplen y los jueces
y magistrados miran para otro lado y no sólo ellos sino que llamé la otra vez
al 066 para reportar a un ruidoso vecino que escandalizaba a las altas horas de
la noche y quien me contestó –amablemente- me dijo “¿pero él está dentro de la
propiedad de él” como si fuera del sentido común no sancionar al que escandalice
desde su propiedad, propia, rentada o prestada.
A nosotros los trabajadores independientes y
los que dependemos de un salario para sobrevivir no nos queda otra que aprovechar el tiempo organizarnos para ir a recibir el
Año 2015 para defender nuestros
intereses como trabajadores y tener la justicia y los que nos corresponden como ciudadanos para tener un país con dignidad donde no existan la corrupción y la impunidad, un lugar dónde los niños, las
mujeres, lo diferentes y todos podamos caminar seguros de día y de noche.
Recordemos los dos tipos de educación que
recibimos: primero la educación entendida como normas de urbanidad y de cortesía en el trato con el prójimo, la
cual creo que debemos mantener en sentido igualitario y; aquella educación entendida como conocimientos,
muchos de ellos sin base científica pues la mayoría de docentes, carecimos, al
menos de una idea coherente sobre las
teorías de la evolución de Darwin o del origen del universo y; a mi juicio lo peor, nos han inculcado un sistema moral que a otros decires, ha opuesto
como valores sobresalientes y verdaderos la trilogía de la obediencia, el poder y el
dinero, inculcados por la familia, la escuela, la sociedad misma y los medios.
Por este medio deseo a cada uno que posa su
mirada en estas línea y a los que no que sean felices hoy y toda su vida.
“Defendamos
el ecosistema del Río Casas Grandes”
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