Jorge
Domínguez González
Parte de la cultura en la participación de
los asuntos públicos , en todos los
niveles de nuestra sociedad mexicana, ya sea en las votaciones federales,
estatales, municipales, escolares y de toda índole de instituciones es que, en
un altísimo porcentaje de nuestros votos
es de que van dirigidos en pro de los candidatos o en
contra de otros candidatos; esto, cuando las circunstancias permiten a cada uno
de los ciudadanos emitir sus sufragios alejados de toda coerción, cuando no existen circunstancias o
presiones que forzan el sentido personal y original de un voto libre.
No todos los ciudadanos en edad de votar lo
hacen, a mi parecer subsiste la desconfianza en un porcentaje grandísimo de los
mexicanos respecto a la intervención de la parte estatal. Por ejemplo en las
elecciones federales del 2000 votó el 64%
de los electores y por ende el 36% no lo
votó; en las elecciones federales del 2006 votó el 58.55% de los electores y por ende el 41.45% no lo votó; en las elecciones federales del 2012 votó
el 63.14% de los electores y por ende el 36.86% no lo votó.
Los resultados electorales para el Poder
Ejecutivo Federal (Presidente de la República) fueron en el 2000 para Vicente
Fox Q. (PAN, PVEM) con 42.52%; en
el 2006 para Felipe Calderón Hinojosa
(PAN) con 35.89% de la votación; en el
2012 para Enrique Peña Nieto (PRI, PVEM) con 38.21%. En las tres elecciones
referidas hubo miles de votos par candidatos no registrados y más de un millón
de votos en cada una de votos nulos, los cuales nos refieren a alrededor de un
millón de ciudadanos que no saben votar o que voluntariamente nulificaron su
voto.
Lo expresado en los párrafos anteriores es en
el supuesto de que sea el ciudadano el
único que interviene para la emisión de su voto, situación alejada de la
realidad pues en este acto (de votar)
que nos parecería ser un acto tan personal y privado es, en realidad, un acto en el que intervienen otros agentes,
los cuales a su vez son factores
sociales, hablo de las costumbres de su
entorno, de su escolaridad, el grado de
evolución y desarrollo de su pensamiento, su compromiso social y su
desarrollo valoral, del impacto de los medios de propaganda partidaria en su
psique y un largo etcétera. De estos aspectos que se consideran personales no
creo que existan estudios para comprender la realidad a que me refiero. Existen denuncias públicas
referidas al uso de recursos públicos para incidir en la orientación del voto
de los ciudadanos pero, no existen estudios, ni investigaciones sobre su efectividad, ni respuestas públicas de los gobiernos al
ofertar empleos u otros bienes de políticas asistencialista, o descuentos en
contribuciones a cambio de afiliaciones
partidarias, esta sospecha que corría en las pláticas vecinales como un “dicen por ahí” y que ahora con
denuncias públicas en los medios sigue practicándose, no toma en cuenta las
prácticas de corrupción que se dan al interior de los partidos políticos.
Para empezar ¿Los miembros de un partido
político ingresan a él por intereses meramente personales o por coincidencia
con los principios y programas de dicho partido? ¿De cuál de estos dos aspectos existen más
evidencias qué son el motivo principal
para ingresar a un partido político?
Los miembros de un partido político
¿Están ahí porqué creen en los discursos de los candidatos, por
coincidencia de principios y programas, o porqué son familiares? Podría ser que
por las tres causas pero ¿Cuál pesa más en determinado miembro de un partido
político? He tenido la experiencia de conocer mujeres
jóvenes que han tenido sendos embarazos no
deseados; la hija de una mujer de izquierda ha sido convencida de
concluir el embarazo, la hija de una mujer de derecha ha viajado con su madre a El Paso y no concluyó su embarazo no
deseado; he sabido de que sus compañeros, de un partido de derecha, han
guardado un minuto de silencio en memoria de un compañero, -homosexual-,
muerto y de otros de “izquierda” que a
personas homosexuales las tratan con
homofobia, como si ellos fueran del ala de derecha de El Yunque; he visto a
personas de organizaciones de izquierda persignarse ante la posibilidad de la
legalización de la mariguana y a
personas de la derecha marchar por la liberalización del consumo de la
cannabis. A mi ver, ideológicamente,
todo al revés. Las relaciones de fuerzas políticas entre partidos políticos o
entre sus mismos miembros, que hubieran
de basarse en el diálogo y la argumentación, propios de un lado del esquema político han sido sustituidos
por la difamación, la calumnia y el
sometimiento a los líderes. En todos los años de vida política actual, hasta la
fecha no conozco un escrito en dónde se
transparente el uso de los dineros partidarios…ni el origen; además, ¿Cómo encontrar la verdad en la boca de quien
esconde ilegítimos intereses propios? Creo que estos aspectos son y han sido el huevo de la serpiente de la corrupción en
los partidos políticos.
“Defendamos
el ecosistema del Río Casas Grandes”
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