Jorge
Domínguez González
El pasado jueves miré en la última página de
una de las secciones de El Diario la fotografía de un grupo de personas que dirigían la mirada a un punto sobre el
horizonte, algunos sentados en sillas de playa, algunos con catalejos para
mirar lo que sucedía en su “lejana”
cercanía. Eran en su mayoría israelíes jóvenes que no estaban viendo un
espectáculo cultural, sino los efectos
de los bombardeos de misiles de su país en la llamada Franja de Gaza; hacía
alrededor de semana y media tres jóvenes de esa nacionalidad habían sido muertos por palestinos. Yo creí
que la venganza establecida en los libros sagrados de los judíos establecía
“ojo por ojo, diente por diente” pero, por los tres pares de ojos originales las autoridades militares israelíes
para esa fecha, en 10 días de bombardeos,
llevaban 247 pares de ojos, la mayoría de niños y mujeres palestinos.
Ellos, los judíos, fueron el principal grupo acosado por las hordas hitlerianas
y los primeros en pasar a los hornos crematorios durante el holocausto. Esto sucede a poco menos de un mes que los
más destacados representantes, de las religiones musulmana, israelí y católica se
reunieran en Jerusalén a “orar por la paz”, lo cual a mi sentir puede ser un
acto de buena voluntad pero, fue sospechoso por el despliegue publicitario que
hicieron.
Anteriormente, en esta columna había dicho que “Cuando los seres vivos,
entre ellos los humanos, se van a vivir
de un lugar a otro lugar, se dice que
“emigran”; cuando los humanos llegan
vivir a un lugar desde otros lugares se dice que son “inmigrantes”. Los
movimientos de emigración y de inmigración constituyen las” migraciones”. A los
pueblos que han estado en un lugar, los estadounidenses prefieren llamarlos
“nativos”; los latinoamericanos y los
antropólogos los denominan “pueblos originarios” para subrayar el hecho es que esos pueblos no han
realizado movimiento migratorio alguno.” El caso es que cuando los movimientos
migratorios cruzan líneas políticas entre provincias o entidades se refiere uno
a las “migraciones internas” y cuando los movimientos migratorios cruzan líneas
políticas que separan a los países; entonces, se dice de las “migraciones
internacionales”. Otro caso es cuando dentro de un misma entidad las corrientes
migratorias son de un municipio a otro, son las migraciones intermunicipales.
Nosotros, aquí en Nuevo Casas Grandes, Chih.,
conocemos de estos tres tipos de migraciones: quienes aquí vivimos, sabemos, a veces, por nombre y lugar de origen dentro del
estado de Chihuahua quiénes son los inmigrantes intermunicipales y a veces, por
los lugares vacíos que quedan en los
vecindarios, también conocemos a los
emigrantes. En una sola tarde desde algún restaurant de la Avenida Tecnológico hemos
contado el número de transportes de reconocidas líneas nacionales y el número
de transportes “de turismo” que al norte viajan llenos y de regreso al sur
pasan vacíos.
Desde siempre los mexicanos del norte del
país hemos sabido de que las personas “de más al sur” como lo son Guatemala,
Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa Rica, etc., siempre han pasado por aquí
rumbo “al norte” (Estados Unidos), lo que hasta ahora nos enteramos es de las
encontradas reacciones en las comunidades estadounidenses, que a mi parecer
reflejan la ideología de las personas de esos lugares. ¿Cómo es posible que
ante las oleadas de menores inmigrantes que han llegado a ese país huyendo del
hambre y de la violencia de Centroamérica existan otros seres humanos quienes desde una zona de confort rechacen a quienes no consideran seres humanos de su
categoría?
Sin que alguno de los puntos señalados en los
párrafos anteriores encierre una problemática social en si, la difusión que se ha dado es, seguramente, porque son parte de una de
las estrategias de manipulación
mediática de las enumeradas por Noam Chomsky: la de distracción que, en ese
tenor, es indispensable para impedir a la gente común y corriente interesarse
por los conocimientos esenciales en las áreas de ciencia, economía, psicología,
neurobiología, cibernética, etc. Como que ahora es el tiempo de cautivar y mantener la atención de la gente en los
partidos del Mundial de Fútbol, la guerra entre israelíes y palestinos, el
avión malasio derribado en Ucrania, los migrantes; no se les vaya a ocurrir
mirar hacia los verdaderos intereses de las leyes secundarias de la reforma de
telecomunicaciones o ¡lo peor! Fijarse en los verdaderos beneficiarios de la
reforma energética a como lo ha propuesto Enrique Peña Nieto.
“Defendamos el
ecosistema del Río Casas Grandes”
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