sábado, 10 de mayo de 2014

LOS LIBERALES Y LOS CONSERVADORES EN LA HISTORIA DE MÉXICO parte dos


Jorge Domínguez González

En nuestro país, la lucha del bando conservador contra el bando insurgente, liberal o progresista parecería haber concluido con el Pacto del Ejército Trigarante o de las Tres Garantías, el 24 de Febrero de 1821, las cuales quedaron plasmadas en los colores de la bandera  nacional: religión, independencia y unión. La bandera de este ejército, la primera de México, eran tres franjas diagonales; la superior de color blanco que representaba la pureza de la religión católica como la única tolerada en la nueva nación; la segunda era verde y simbolizada el ideal de la independencia de la España y de otras naciones; la tercera era roja  y representaba el ideal de unión de indios, mestizos, criollos y españoles, y en general todos los pueblos residentes y de los dos bandos que entre si estuvieron luchando en México. En el centro de cada banda había una estrella dorada de ocho puntas que representaban la garantía y la voluntad de cumplirlas. No duró mucho esta bandera, para Noviembre del mismo año ya había cambiado por órdenes de Agustín de Iturbide, quién ya rey, había dispuesto que los colores de la bandera fueran verde, blanco y rojo dispuestos de manera vertical y en el color blanco en el centro un águila…con una corona. Las coronas o coronotas nos decían que estaban en el poder  a quienes les agradaban las ideas de la monarquía cuando no, es que eran republicanos.

La republica es entendida como la forma de gobierno en dónde el pueblo tiene la soberanía y facultad para el ejercicio del poder, aunque sea delegado por el pueblo soberano en gobernantes a quienes elige de un modo u otro. A veces, me pregunto si he señalado con claridad este camino a mis hijos y nietos; Mi abuela nunca dijo “hace falta un buen rey en México” pero, si en innumerables ocasiones dijo “hace falta un buen presidente en México” la parte de la soberanía que nos corresponde como ciudadanos ella lo  se cede a otra persona -el rey- sin saber que un rey es tal por gracia o castigo de la divinidad. Encuesté a los nietos y bisnietos de ella.  Los resultados de la encuesta:  a)  algunos piensan que los cargos de gobierno han de ser, eso sí, hasta dónde sea posible, perpetuos y compartidos con familiares o amigos de confianza; b) otros creen que hay que tener confianza en los gobernantes y que lo que ellos hagan ha de ser en secreto, una cosa es que exista una página electrónica y otra que contenga información; c) los más piensan, por la educación recibida en la escuela  que los ciudadanos  han de ser responsables ante los políticos y funcionarios públicos, nunca al revés; d) otros piensan que el   trabajo de hacer leyes sopesando el beneficio y el perjuicio, ver su  cumplimiento y ejecutar las sanciones establecidas  debería de quedar en manos de una sola persona; e) todos mis hijos y nietos coinciden que la aplicación de la ley ha de dejarse, no en manos de ella misma, sino bajo el sabio y justo criterio de los gobernantes de cada nivel, los cuales abundan en nuestra matria y en nuestra patria;  f)  los nietos están  de acuerdo en qué, debe la ciudadanía acatar lo que ponen y disponen nuestros gobernantes; g) la mayoría de mis hijos, respecto a las ideas opuestas coincide en responder que “a palabras necias, oídos de carnicero”; h) mis nietos afirman que ante la ley cada ciudadano debe ser tratado conforme a su papel y aportación a la comunidad; i)  mis hijos y nietos concuerdan el acceso a un puesto público brinda a un ciudadano (familiar, socio o  amigo del gobernante)la posibilidad de experimentar su potencial humano. 

En fin, la encuesta realizada a las respuestas de mis descendientes y  después del análisis de resultados, me hace ver que la mayor parte de todo lo que hice al enseñar a mis hijos y nietos fue en balde pues, en todos subyacen formas de pensar de la monarquía  ¿Seré yo, como parte de la familia,  el único que incide en su formación ética y política? ¿O hay otros actores que influyen en nuestra forma de pensar?

A grandes rasgos la historia de nuestro país podría estar reflejada en las pocas banderas que ha habido y lo sabríamos por la falta o presencia de la corona que el  escudo que ostentara. Ahí veríamos los conservadores en el bando de los centralistas y los liberales y progresistas en el bando de  los federalistas. No han desaparecido los conservadores en la faz de la sociedad  mexicana pero, la última vez que tuvieron un rey, fue cuando  fueron a traer, a Maximiliano de Habsburgo;  aún así, antes de la llegada  hubo la posibilidad que el Ejército Mexicano derrotara al Ejército más poderoso del mundo el 5 de Mayo, ya se cumplen 152 años.

A veces, no sé si las depresiones que me vienen son propias de mi edad o de repasar someramente la historia del país y de nuestra entidad que en las últimas décadas los muy federales se percataron de la incongruencia de la centralización;  luego, van por la descentralización hasta del gasto educativo y luego, otra vez a la centralización (¿?).  En los últimos días y con el poder en las manos, ellos ven un gran logro en la solución de  “un problema que tenía más de cien años”. Fue la mayoría quienes votaron por esa salida mercantil. A mi ver, sólo el tiempo lo dirá.

“Defendamos el ecosistema del Río Casas Grandes”

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