Jorge
Domínguez González
El pasado martes 18 de Marzo los calendarios
marcaban día a celebrar con la bandera a toda asta, no obstante desde el
principio de la semana un grupo de ciudadanos nos cuestionamos la pertinencia
de celebrar tan lejana fecha de hace 76 años en nuestro país y concluimos que
para una sociedad en la que estaban presentes los recuerdos de las luchas
armadas anteriores y previas a la Revolución Mexicana y sobre todo que en el
ánimo de la mayoría de la nación el poder construir una nación de nuevo tipo sería
oportuno celebrar. No obstante, coincidimos en apreciar que desde los años
60´s cuando se constató que el Estado se
había convertido en un botín tanto en los puestos de elección popular como en
los cargo operativos (con las naturales excepciones a la regla) concluimos qué
no, que esa fecha, en este año del 2014, debería de ser una fecha conmemorativa
y que debería de hacerse portando un moño negro, de luto, en alguna parte de nuestra vestimenta como
protesta contra el gobierno actual que en nuestro sentir lleva las políticas
petroleras a sus antiguos propietarios.
El primer pozo petrolero realizado en México
fue en 1862 y las primeras concesiones fueron otorgadas por Maximiliano de Habsburgo
y ya para inicios del siglo siguiente desde los tiempos de Porfirio Díaz se
habían consolidado 17 compañías extranjeras, como la Chevron, explotaban el
petróleo en México. Pagaban a sus trabajadores salarios diferenciados por
nacionalidad, pagaban mínimos impuestos
y obtenían grandísimas ganancias.
En 1934 el gobierno nacional creó la empresa
Petromex S.A. y en 1935 se unificaron las decenas de sindicatos en los cuales
los trabajadores realizaban por diferente salario las mismas tareas y se formalizó la fundación del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República
Mexicana
A nuestro entender, la expropiación del petróleo en México
fue un acto de nacionalización de la industria petrolera
llevado a cabo en 1938, como resultado de la aplicación de la Ley de
Expropiación de 1936 y del Artículo 27 de la Constitución
Mexicana a las compañías que explotaban estos recursos, mediante el decreto
anunciado el 18 de marzo de 1938, por el presidente Lázaro Cárdenas del Río.
La Suprema Corte de Justicia de la Nación
había ordenado a estas compañías, que
reconocieran al Sindicato Petrolero y como no lo acataron, el 18 de
Marzo de 1938 el Presidente de México: Lázaro Cárdenas decretó la Expropiación
Petrolera.
El pueblo mexicano realizó un gran esfuerzo
para pagar a estos extranjeros el valor de toda la maquinaria y
gasolineras; en Abril las mujeres
organizadas pusieron mesas recolectoras de dinero en efectivo, animales
domésticos y hasta joyas personales para pagárselas.
En un principio se estandarizaron los
salarios y prestaciones de los trabajadores de Pemex. Luego la riqueza petrolera se convirtió en
fuente de riqueza personal de sus líderes y directores.
En los años 60´s lo que PEMEX dejaba de impuestos para el país representaba más del 50% del presupuesto
total, sin incluir los negocios sucios
como los de la compañía Oceanografía SA de CV la cual en estos días ha
salido la luz pública de que PRI y PAN
negocian a cambio de aprobar las reformas secundarias de la ley energética del
PRI, pues entre sus diputados y senadores alcanzan los votos. Hoy día PEMEX
apenas contribuye con el 35% -si mucho- al presupuesto nacional.
Ahora, al igual que durante el régimen de Porfirio Díaz,
y su ministro de Hacienda, José Yves Limantour, parece por las leyes
reglamentarias que se proponen que el
presidente actual Enrique Peña Nieto y sus aliados quieren favorecer las inversiones de capital extranjero, pues
creen que al abrir las puertas a los
capitalistas de otras naciones los bienes y recursos llegarán a México por
añadidura. Esta política extranjerizante que ya ha sido aplicada para la
explotación de minas y petróleo ha sido repudiada por la mayor parte del pueblo
de hoy y que es resultado de la Revolución Mexicana. Hoy al parecer sólo la favorecen
algunos líderes que tienen intere$e$ personales y prin¢ipios en contra del
interés popular
En nuestra opinión, la Reforma Energética de EPN, va encaminada a devolver a los extranjeros de lo que en la época
porfirista fue de ellos. Tal vez, se
requiera una verdadera reforma energética pero ésta, ha de ser acompañada de
una consulta popular en la cual las
posturas del SI y del NO posean de iguales tiempos y trato en los medios,
evitando las prácticas negativas de
difamación, tergiversación que ya han afectado a la ciudadanía.
“Defendamos el
ecosistema del Río Casas Grandes”
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