Lo terrible (o más natural) que a media
mañana del primer día de este año fui a una tienda de conveniencia a comprar
algo para leer, de esas tiendas que tienen domicilio fiscal en otra entidad, la
cual no es Chihuahua y al despedirme le
dije al dependiente ¡Feliz 2014! Me respondió “Con que no me quiten el trabajo
para poder mantener a la familia, me basta”. Luego, vino un niño –cuyo padre
está desempleado- y tiene tres hermanos más con el recado de qué “Dice mi mamá
que si le compra una orden de tamales de pollo”. Al rato llegó una mujer de mi
edad a pedirme prestado dinero a cambio de su microondas, trueque que rechacé.
A mi entender, el desempleo, el subempleo, la
pobreza y todo lo necesario (los valores
y la ética) para alcanzar la ganancia y el poder son características naturales
a las políticas económicas neoliberales a las cuales los gobiernos de los
partidos que han estado en el poder desde hace más de veinte años
nos han llevado, no de la noche a la mañana, sino de manera paulatina;
de tal suerte y de manera tan imperceptible que, a veces, nos parece que
nosotros somos los que optamos este destino, cuando lo cierto es que
el orden establecido nos lleva a elegir las cárceles en las que nos
encontramos, lejos de la fraternidad y
la solidaridad fraternal y solidaria, no aquellas del show y la limosna
con lo que sobra.
Para
recordarnos los seres humanos que somos ahora y hasta dónde somos
capaces de llegar la ONU (Organización de las Naciones Unidas) ha decretado que
el próximo 27 de Enero se conmemore el “Día Internacional de la Memoria de las
Víctimas del Holocausto” pues en ese
día de 1945 fue liberado el campo de
concentración de Auschwitz (uno de tantos),
donde fueron torturados y muertos judíos, comunistas, gitanos,
homosexuales y otros grupos de seres
humanos “no deseables”.
La noche anterior, la Noche Vieja, antes de
dormirme con endeble optimismo, me había
preguntado de que si fuera necesario ¿El actual presidente del país ya tendría decidido el lugar del mundo donde
establecerá su próxima residencia? Tal
cual han hecho la mayoría de los últimos
expresidentes y otros tantos funcionarios electos de los partidos políticos quienes han estado
en el poder ¿Son estos individuos los responsables de las condiciones
socioeconómicas que ellos gozan y que padece la mayoría de los habitantes? ¿O los responsables fueron cada uno de los
mexicanos que en las pasadas elecciones federales votaron por esa opción
partidaria? ¿Se puede llamar voto libre, cuando se ejerce este derecho
desconociendo programas y principios y seducidos por un discurso lindo y una
despensa para sobrevivir pocos de los días que siguen?
Cuando vemos a nuestra nación ocupar los
últimos lugares de los indicadores de bienestar social de la OCDE
(Organización para la Cooperación y el
Desarrollo Económico) en empleo, educación, pobreza, etc. y, los primeros
lugares en corrupción, inseguridad, en la escandalosa cuantía de los salarios
de los funcionarios públicos. Me pregunto si es resultado de las relaciones de
dominación subordinación en que hemos sido educados la mayoría de ciudadanos.
En un sistema en el cual los valores que se discursan en los programas
escolares de Educación Cívica y Ética y los valores que difunden los medios que
son los propios del capitalismo: el poder y el dinero, conseguidos mediante
herramientas como la mentira, el engaño,
la difamación, la calumnia. Lo digo sin perder de vista que el 1° de Enero se
cumplieron 20 años del levantamiento del EZLN (Ejército Zapatista de Liberación
Nacional) y de que en Chiapas existen 5
municipios gobernados por ellos.
Con todo estoy agradecido con quienes
ahora convivo y a todos quienes me leen y están en mi corazón porque
sus acciones y palabras para conmigo, con sus opiniones y silencios
contribuyen al nivel de humanización que he alcanzado. Con la intención de continuar llamando a la
reflexión por escrito, hago votos para que en el Año 2014, el cual se nos viene encima,
coincidamos para que de alguna manera contribuyamos a reconstruir el espíritu
libertario, laico y solidario que alguna vez
nos caracterizó a los chihuahuenses con base en los valores de valentía,
lealtad y hospitalidad, los cuales para testimoniar aquel pasado se encuentran inscritos
en el escudo de nuestra entidad y que, a mi parecer, han venido a menos, si no
es que han ya desaparecido y nos encontramos,
los chihuahuenses, aislados los
unos de otros y gravitando en los intereses del poder y del dinero, creyendo y
pensando que somos, cada uno de nosotros, quienes hemos elegido esas cárceles.
Defendamos el
ecosistema del Río Casas Grandes
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