En el entendido de que soy humano, me
permitiré opinar porque “Homo sum: humani nihil a me alienum puto” (Soy hombre: nada de lo que es humano me es
extraño) cuando aparezca esta colaboración ya habrá sido efectiva la renuncia presentada
por Benedicto XVI y habrá pasado a ser
un papa emérito, de la misma forma de cuando
los obispos, a los 75 años de edad, presentan su renuncia, y cuando les
es aceptada, dejan de ser obispos en
funciones y pasan a ser obispos eméritos.
Una persona de mi trato y mi aprecio, quién
es miembro y creyente de la Iglesia Católica Apostólica Romana, me ha confiado
de que a su parecer el próximo quien debiera ser electo para papa habría de ser uno
de los más jóvenes para que pueda prolongarse más tiempo en su encargo, es
decir, a mi entender, alguien menor de 80 años (la edad máxima para ser cardenal
elector) y mayor de 75 años (la edad en
que deben presentar los obispos su renuncia). De esta forma, a mi juicio, habría mayor probabilidad de contar con un jefe para toda la catolicidad
con salud física y mental por más tiempo pero, si el sínodo de obispos
electores actúa en otro sentido, como acto de fe ella habrá de aceptarlo y si
se pasa de la edad en que la razón no falla, creo que ella habrá de someterse a
esa decisión.
Más alejado de mi capacidad de entendimiento y
razón está el hecho de que un país con 55 134 900 católicos cuente con 28 cardenales electores y otro con 85 376 000
pertenecientes a la misma religión tenga 3 cardenales electores, como resulta
de comparar las proporcionalidades entre Italia y México; más sorprendentes es
que Italia cuenta con esa población de creyentes y con 28 cardenales electores
y toda la población de creyentes de los países de América Latina son
representados por sólo 19 cardenales electores. Sabiendo que la
proporcionalidad entre el número de feligreses y el número de cardenales asignados no es
cuestión de ciencia matemática porque no es cuestión de una democracia, he de
pensar que la admisión, de la no proporcionalidad entre los números de
cardenales electores y creyentes puede
ser entendida con los misterios de la fe
y con la razón.
A mi ver, de la misma forma puede entenderse
el papel de la mujer y las tareas que se
les asignan dentro de esa
institución y la representación proporcional en los cargos de la jerarquía que ellas
tienen, aun a través de las
organizaciones de la vida consagrada constituidas por personas de este género.
Creo haber tenido noticias que en algunos otros grupos cristianos, fuera de la
Iglesia Católica, desde el siglo pasado nombran pastoras, sacerdotisas y tal
vez hasta obispas, como la pastora que hay en la iglesia, igualitaria, de la calle Carranza.
El pasado 24 del pasado mes de Febrero en la
página de Internet de “Últimas noticias”
(www.bbc.co.uk) aparece que el cardenal Keith O'Brien, quién es Arzobispo de San Andrés y Edimburgo
en Escocia y que ya no asistirá al cónclave para elegir nuevo papa, manifiesta dos aspectos: 1. Qué él está abierto a la idea de que el nuevo pontífice provenga de fuera
de Europa y 2. Qué para él es claro que muchos sacerdotes tienen dificultades
para hacer frente al celibato y deberían tener la capacidad de casarse y tener
hijos y añade que en la actualidad, en algunas
ramas de la Iglesia Católica los miembros del clero pueden contraer matrimonio.
Sin duda qué, un porcentaje indeterminado de fieles que pertenecen a la iglesia
podrán estar de acuerdo con él, también gente de fuera de esa institución
podemos estar de acuerdo con esta razón. No pasaron muchas horas cuando en el
mismo medio apareció qué: “El clérigo católico más antiguo de Reino Unido, el
cardenal Keith O'Brien, negó acusaciones publicadas en un periódico en el
sentido de que se había comportado inapropiadamente con sacerdotes y novicios a
su cargo” porque tres curas y un exsacerdote se habían quejado ante el
representante del Vaticano en la Gran Bretaña (de hechos sucedidos hace 30
años). No sé si los miembros de esta institución en aquellos lugares se plagian las mismas
estrategias de los políticos de México o los políticos de México calcan esas
formas de hacer política de la institución referida.
Por otro lado, en tanto otras comunidades cristianas nombran a personas gay
como pastores, dentro de la mayor
institución cristiana se tienen distintas apreciaciones de lo que es aceptable
para actuar con los homosexuales, según se sea o no de tendencia conservadora. Aparte,
existen, dentro del ámbito religioso obispos que aprueban la despenalización
del aborto, a pesar de la respuesta descalificatoria de su diócesis con
elementos conservadores.
Lo principal del próximo sínodo que se reúna en el Vaticano será la
elección del próximo papa y, a mi entender, la para definir el perfil del mismo ha de revisarse el entorno y la situación actual de
la Iglesia Católica en donde se ubican los temas abordados en los párrafos
anteriores pues ¿Cuáles son las
causas que llevan a esta institución a
disminuir, año tras año, el número de sus miembros?…un nuevo enfoque sería la
fe en los hechos, pues por ahora coincido con Daniel Torres Jáquez de
Chihuahua, Chih.: “los enemigos de la iglesia están dentro”.
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