viernes, 1 de marzo de 2013

NOTAS SOBRE LA RENUNCIA DE BENEDICTO XVI parte dos

                                                                                                            Jorge Domínguez González

En el entendido de que soy humano, me permitiré opinar porque “Homo sum: humani nihil a me alienum puto”  (Soy hombre: nada de lo que es humano me es extraño) cuando aparezca esta colaboración ya habrá sido efectiva la renuncia presentada por  Benedicto XVI y habrá pasado a ser un papa emérito, de la misma forma de cuando  los obispos, a los 75 años de edad, presentan su renuncia, y cuando les es aceptada,  dejan de ser obispos en funciones y pasan a ser obispos eméritos.

Una persona de mi trato y mi aprecio, quién es miembro y creyente de la Iglesia Católica Apostólica Romana, me ha confiado de que a su parecer el próximo quien  debiera ser electo para papa habría de ser uno de los más jóvenes  para que pueda  prolongarse más tiempo en su encargo, es decir, a mi entender, alguien menor de 80 años (la edad máxima para ser cardenal elector)  y mayor de 75 años (la edad en que deben presentar los obispos su renuncia).   De esta forma, a mi  juicio, habría mayor probabilidad  de contar con un jefe para toda la catolicidad con salud física y mental por más tiempo pero, si el sínodo de obispos electores actúa en otro sentido, como acto de fe ella habrá de aceptarlo y si se pasa de la edad en que la razón no falla, creo que ella habrá de someterse a esa decisión.

Más alejado de mi capacidad de entendimiento y razón está el hecho de que un país con 55 134 900 católicos cuente con 28  cardenales electores y otro con 85 376 000 pertenecientes a la misma religión tenga 3 cardenales electores, como resulta de comparar las proporcionalidades entre Italia y México; más sorprendentes es que Italia cuenta con esa población de creyentes y con 28 cardenales electores y toda la población de creyentes de los países de América Latina son representados por sólo 19 cardenales electores. Sabiendo que la proporcionalidad entre el número de feligreses y  el número de cardenales asignados no es cuestión de ciencia matemática porque no es cuestión de una democracia, he de pensar que la admisión, de la no proporcionalidad entre los números de cardenales  electores y creyentes puede ser  entendida con los misterios de la fe y con la razón.

A mi ver, de la misma forma puede entenderse el papel de la mujer y las tareas que se  les asignan dentro de esa  institución y la representación proporcional  en los cargos de la jerarquía que ellas tienen, aun  a través de las organizaciones de la vida consagrada constituidas por personas de este género. Creo haber tenido noticias que en algunos otros grupos cristianos, fuera de la Iglesia Católica, desde el siglo pasado nombran pastoras, sacerdotisas y tal vez hasta obispas, como la pastora que hay en la iglesia, igualitaria,  de la calle Carranza.

El pasado 24 del pasado mes de Febrero en la página de Internet  de “Últimas noticias” (www.bbc.co.uk) aparece que el  cardenal Keith O'Brien,  quién es Arzobispo de San Andrés y Edimburgo en Escocia y que ya no asistirá al cónclave para elegir nuevo papa,  manifiesta dos aspectos: 1. Qué él está abierto a la idea de que el nuevo pontífice provenga de fuera de Europa y 2. Qué para él es claro que muchos sacerdotes tienen dificultades para hacer frente al celibato y deberían tener la capacidad de casarse y tener hijos y añade que en la actualidad, en  algunas ramas de la Iglesia Católica los miembros del clero pueden contraer matrimonio. Sin duda qué, un porcentaje indeterminado de fieles que pertenecen a la iglesia podrán estar de acuerdo con él, también gente de fuera de esa institución podemos estar de acuerdo con esta razón. No pasaron muchas horas cuando en el mismo medio apareció qué: “El clérigo católico más antiguo de Reino Unido, el cardenal Keith O'Brien, negó acusaciones publicadas en un periódico en el sentido de que se había comportado inapropiadamente con sacerdotes y novicios a su cargo” porque tres curas y un exsacerdote se habían quejado ante el representante del Vaticano en la Gran Bretaña (de hechos sucedidos hace 30 años). No sé si los miembros de esta institución en  aquellos lugares se plagian las mismas estrategias de los políticos de México o los políticos de México calcan esas formas de hacer política de la institución referida.

Por otro lado, en tanto otras comunidades cristianas nombran a personas gay como pastores, dentro  de la mayor institución cristiana se tienen distintas apreciaciones de lo que es aceptable para actuar con los homosexuales, según se sea o no de tendencia conservadora. Aparte, existen, dentro del ámbito religioso obispos que aprueban la despenalización del aborto, a pesar de la respuesta descalificatoria de su diócesis con elementos conservadores.

Lo principal del próximo sínodo que se reúna en el Vaticano será la elección del próximo papa y, a mi entender, la para definir el  perfil del mismo ha de  revisarse el entorno y la situación actual de la Iglesia Católica en donde se ubican los temas abordados en los párrafos anteriores pues  ¿Cuáles son las causas  que llevan a esta institución a disminuir, año tras año, el número de sus miembros?…un nuevo enfoque sería la fe en los hechos, pues por ahora coincido con Daniel Torres Jáquez de Chihuahua, Chih.: “los enemigos de la iglesia están dentro”.
 

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