Jorge
Domínguez González
En el tiempo cercano a la conclusión de la emisión del voto el pasado
1° del julio, me preguntaron sobre cómo había visto el proceso electoral y mi
respuesta fue orientada de que sentía
que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) había avanzado en los
“preliminares resultados” (cambio la sintaxis porque los medios desde los
primeros momentos hablaron de “resultados”). Mi participación en la casilla fue
como Representante de Partido, otros que hubimos dentro de la misma casilla fueron los Funcionarios de Casilla, formalmente, los
unos en representación de los intereses de los partidos políticos, los otros en
la representación del Instituto Federal Electoral (IFE). Creo que mi
contestación fue prudente.
A nivel de casilla, los representantes de
partidos podemos hacer mucho y poco para que las elecciones sean limpias y
transparente, es decir, democráticas; podemos
hacer mucho para evitar el robo de urnas,
-cuando no traen armas los rateros-,
también para avalar que quienes votan se encuentren en el padrón de electores que ha sido entregado a cada
partido político y que es el mismo para todos los partidos políticos
Los representantes de los partidos en las casillas
poco podemos hacer para que el voto de cada ciudadano sea expedido de manera
libre y secreta, tal cual lo anuncian las urnas en dónde se deposita el voto o
en las mamparas: ”El voto es libre y secreto”. Para que los
votantes no fotografiaran por quien habían votado, en los días previos a la
elección, el IFE, en los días previos a la elección, exhortó a la ciudadanía para que los votantes
no grabaran el sentido de su voto pero, esta petición de no llevar
celulares a las casillas no alcanzó a
estos límites del país (Nuevo Casas Grandes, Chih.), donde los presidentes de
las casillas no estuvieron revisando que los votantes, no pasaran a votar con
celulares, o pidiendo que dejaran los
celulares antes de entrar a votar; además la cortinilla de la mampara no
permitía a los representantes de los partidos políticos ver si sucedía o no esa violación específica del secreto del voto.
Más difícil está para los representantes de
los partidos políticos en las casillas,
saber si la dirección del voto se ejerció fue o no de manera libre. Por el aspecto exterior de
una persona que está ejerciendo el voto, si la cortinilla lo permitiera, no se
puede saber si la persona que ejerce su derecho ciudadano al voto ya reflexionó
o en cual de los niveles siguientes se encuentra : 1° si de manera previa
caviló en una propuesta programática
para el futuro; 2° o si en ese momento sopesa cada una de las propuestas partidarias
existentes; 3° si piensa en la simpatía hacia uno de los candidatos; 4°o recuerda
las recomendaciones, de los de su mayor jerarquía que él, respecto a la manera de votar, como el
ministro, el profesor, la mamá, el esposo, la amante, etc.; 5° o si
no recuerda, ni piensa, sino de manera automática cruza la boleta en el
lugar de candidato a cuya propaganda televisiva estuvo más expuesto; 6° o si recuerda $500 o la cantidad que haya
recibido y por quien votar, con o sin prueba; 7° o evoca
su infancia y frente a la boleta electoral
viene a su mente el juego infantil “de tin
marín, de do pingüé…”
y ejerce su derecho ciudadano al voto. Torcidas o no estas son algunas de las
modalidades y niveles en que una persona, mayor de 18 años, puede ejercer el
voto pero, más allá de la conciencia del votante nadie puede saber y tener la
certeza de por quién votó alguien, salvo quien contare con un listado de
ciudadanos a quiénes se les compró el
voto, ya en efectivo, ya por medio de plásticos (tarjetas), aunque tampoco en
estos casos se puede tener la certeza del sentido en que se ejerció el voto,
porque existe la recomendación de: “acéptenles
el dinero y luego voten libremente”.
En lo personal, creo que la carga de la
prueba de que, hubo condiciones para
ejercer el voto de manera libre no corresponde, en las condiciones de la
evolución política actual, a los
ciudadanos quienes participaron como representantes de partidos
políticos en las casillas, sino al IFE a quién le corresponde normar cada uno
de los pasos para que la ciudadanía cuente con elecciones limpias y
transparentes garantizando que el voto sea libre y secreto.
Esta obligación del IFE de garantizar las
elecciones incluye la cuantificación de los gastos de campaña en su momento y
no de manera extemporánea en los próximos día ya que el próximo 6 de septiembre
habrá de calificarse la elección para presidente de este país y
lamentablemente, sin que sus integrantes lo quieran, los integrantes de los departamentos o comisiones del IFE
encargados de la fiscalización de gastos de campaña de los partidos no han
realizado su informe.
A mi ver,
de recupere el espíritu de las leyes, a la par de romper con la
interpretación y aplicación discrecional de las leyes es un paso importante para
acabar e iniciar con el derribo de la
corrupción y los intereses de quienes, por ejemplo, se benefician con el otorgamiento de
contratos y concesiones que espera cierto grupo de empresarios y quienes por
ahora se encuentran en la incertidumbre y la zozobra.
Las elecciones del 2012 aún no concluyen y
después del 6 de Septiembre, cuando se califica la elección, tampoco habrá concluido, a pesar de la prisa
de algunos que esperamos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la
Federación retome lo que dice la Constitución, como ley máxima, en cuanto a que
en México “La renovación de los poderes legislativo y ejecutivo se realizará
mediante elecciones libres, auténticas y periódicas…”
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