sábado, 28 de julio de 2012

EL PROCESO ELECTORAL Y LA COMPRA DE VOTOS

Jorge Domínguez González


En el tiempo cercano a la  conclusión de la emisión del voto el pasado 1° del julio, me preguntaron sobre cómo había visto el proceso electoral y mi respuesta fue orientada  de que sentía que el Partido de la Revolución Democrática (PRD) había avanzado en los “preliminares resultados” (cambio la sintaxis porque los medios desde los primeros momentos hablaron de “resultados”). Mi participación en la casilla fue como Representante de Partido, otros que hubimos dentro de la misma casilla fueron  los Funcionarios de Casilla, formalmente, los unos en representación de los intereses de los partidos políticos, los otros en la representación del Instituto Federal Electoral (IFE). Creo que mi contestación fue prudente.

A nivel de casilla, los representantes de partidos podemos hacer mucho y poco para que las elecciones sean limpias y transparente, es decir, democráticas;  podemos hacer mucho para evitar el robo de urnas,  -cuando no traen armas los rateros-,  también para avalar que quienes votan se encuentren en el padrón  de electores que ha sido entregado a cada partido político y que es el mismo para todos los partidos políticos

Los representantes de los partidos en las casillas poco podemos hacer para que el voto de cada ciudadano sea expedido de manera libre y secreta, tal cual lo anuncian las urnas en dónde se deposita el voto o en  las mamparas:  ”El voto es libre y secreto”. Para que los votantes no fotografiaran por quien habían votado, en los días previos a la elección, el IFE, en los días previos a la elección,  exhortó a la ciudadanía para que los votantes no grabaran el sentido de su voto pero, esta petición de no llevar celulares  a las casillas no alcanzó a estos límites del país (Nuevo Casas Grandes, Chih.), donde los presidentes de las casillas no estuvieron revisando que los votantes, no pasaran a votar con celulares,  o pidiendo que dejaran los celulares antes de entrar a votar; además la cortinilla de la mampara no permitía a los representantes de los partidos políticos ver si sucedía o no esa  violación específica del secreto del voto.

Más difícil está para los representantes de los partidos políticos en las casillas,  saber si la dirección del voto se ejerció fue o no  de manera libre. Por el aspecto exterior de una persona que está ejerciendo el voto, si la cortinilla lo permitiera, no se puede saber si la persona que ejerce su derecho ciudadano al voto ya reflexionó o en cual de los niveles siguientes se encuentra : 1° si de manera previa caviló en una propuesta programática  para el  futuro;  2° o si en ese momento  sopesa cada una de las propuestas partidarias existentes;  3° si  piensa en la simpatía hacia  uno de los candidatos;  4°o  recuerda las recomendaciones,  de los de su  mayor jerarquía que él,  respecto a la manera de votar, como el ministro, el profesor, la mamá, el esposo, la amante, etc.;   o si no recuerda,  ni piensa, sino  de manera automática cruza la boleta en el lugar de candidato a cuya propaganda televisiva estuvo más expuesto; 6°  o si recuerda $500 o la cantidad que haya recibido y por quien votar, con o sin prueba;    7° o  evoca su infancia y  frente a la boleta electoral viene a su mente el juego infantil  “de tin marín, de do pingüé…” y ejerce su derecho ciudadano al voto. Torcidas o no estas son algunas de las modalidades y niveles en que una persona, mayor de 18 años, puede ejercer el voto pero, más allá de la conciencia del votante nadie puede saber y tener la certeza de por quién votó alguien, salvo quien contare con un listado de ciudadanos a quiénes  se les compró el voto, ya en efectivo, ya por medio de plásticos (tarjetas), aunque tampoco en estos casos se puede tener la certeza del sentido en que se ejerció el voto, porque existe  la recomendación de: “acéptenles el dinero y luego voten libremente”.

En lo personal, creo que la carga de la prueba de que,  hubo condiciones para ejercer el voto de manera libre no corresponde, en las condiciones de la evolución política actual,  a los ciudadanos  quienes  participaron como representantes de partidos políticos en las casillas, sino al IFE a quién le corresponde normar cada uno de los pasos para que la ciudadanía cuente con elecciones limpias y transparentes garantizando que el voto sea libre y secreto.

Esta obligación del IFE de garantizar las elecciones incluye la cuantificación de los gastos de campaña en su momento y no de manera extemporánea en los próximos día ya que el próximo 6 de septiembre habrá de calificarse la elección para presidente de este país y lamentablemente, sin que sus integrantes lo quieran, los integrantes  de los departamentos o comisiones del IFE encargados de la fiscalización de gastos de campaña de los partidos no han realizado su informe.

A mi ver,  de recupere el espíritu de las leyes, a la par de romper con la interpretación y aplicación discrecional de las leyes es un paso importante para acabar  e iniciar con el derribo de la corrupción y los intereses de quienes, por ejemplo,  se benefician con el otorgamiento de contratos y concesiones que espera cierto grupo de empresarios y quienes por ahora se encuentran en la incertidumbre y la zozobra.

Las elecciones del 2012 aún no concluyen y después del 6 de Septiembre, cuando se califica la elección,  tampoco habrá concluido, a pesar de la prisa de algunos que esperamos que el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación retome lo que dice la Constitución, como ley máxima, en cuanto a que en México “La renovación de los poderes legislativo y ejecutivo se realizará mediante elecciones libres, auténticas y periódicas…”










No hay comentarios: