domingo, 29 de enero de 2012

LOS RARÁMURIS Y LA IDEOLOGÍA EN TORNO A ELLOS

Jorge Domínguez González

A principios del próximo mes de Febrero del 2012, se cumplirá un año de la “gran helada” que reventó las tuberías de la mayoría de las casas de Nuevo Casas Grandes, Chihuahua y que se padeció en toda la entidad con hasta -15° centígrados. Después de este fenómeno del clima, vino “la seca”, o sea, la sequía, la falta de agua en todos los municipios de Chihuahua. Las lluvias fueron de menos de la mitad del promedio.

No es que la sequía no nos afecte a todos los chihuahuenses pero, en la Sierra Tarahumara que comprende los municipios en dónde todavía sobreviven los tarahumaras, es en los cuales la falta de lluvias hace que este fenómeno sea dramático porque su agricultura es mayormente de autosubsistencia y de temporal; es decir, siembran frijol y maíz para el autoconsumo, lo mismo el ganado menor, los caprinos, son para el autoconsumo. En la Sierra Tarahumara, los rarámuris (los de pies ligeros), como así mismos se llaman los de esta raza que aparece en el escudo de Chihuahua, conviven en caseríos dispersos alrededor de 100 mil de ellos y 100 mil mestizos. Ahora, con la sequía las cosechas de maíz y frijol, lo más que han cosechado algunos, representan la quinta parte de lo normal. Es por ello que el hambre y la desnutrición han aparecido en esos lugares. El colmo es que otros cultivos, no legales, no se pudieron llevar a cabo por la falta de agua y se perdieron estos empleos.

De la cultura tarahumara, los chihuahuenses hemos tomado varias cosas: el preparar y saborear el tesgüino, bebida alcohólica de variada fermentación; el uso de variadas plantas medicinales; la norma de llegar a las casas y no tocar, sino gritar el nombre de la persona a quién buscamos, pues sólo los espíritus hacen ruidos; etc. Aún con todo, los chihuahuenses poseemos un alto nivel de discriminación racial. Todos hablamos de nuestros antepasados de piel blanca y/u ojo azul pero, nos olvidamos de nuestra ascendencia de sangre indígena, negroide o asiática. La mayoría, casi absoluta de estudiantes de educación media superior aceptaría bailar, primero, con los de cualquier raza a excepción de un@ indígena. En esta semana me ha tocado escuchar comentarios que van desde el señalamiento directo de la proclividad de los tarahumaras a las borracheras y su violencia en ellas, hasta la tergiversación (con base testimonial) de que córima no es la demanda de ayuda a otros seres humanos quienes están en obligación de proporcionarla, sino que es el “págame la renta de las tierras que estás ocupando”.

Con las consideraciones anteriores de lugar y cultura quiero llamar a la reflexión de dos posturas ideológicas respecto a los programas de gobierno para los pueblos originarios de Chihuahua, o sea, los pueblos indígenas sobrevivientes: los tarahumaras, tepehuanes, pimas y guariojíos. Primero, me pregunto la diferencia entre la evangelización que hicieron los franciscanos y la evangelización que hicieron los jesuitas ¿Porqué, desde la colonización, en unos lugares sobreviven pueblos indígenas y en otros no?

Luego, a usted ciudadan@ pregunto ¿Es verdad que si ayudo a quién padece hambre, dándole un pescado lo ayudo un día pero, si le enseño a pescar le ayudo para toda la vida? Creo que, los seres humanos, quienes no tenemos intereses económicos en la Sierra Tarahumara, preferiríamos que se hubiera enseñado a pescar a los tarahumaras pero, ¿Por qué el gobierno no colaboró en sus programas referidos a los grupos originarios de Chihuahua para que estos pueblos aprendieran a pescar? Es decir, ¿Por qué el gobierno no colaboró en sus programas referidos a los grupos originarios de Chihuahua para que fueran proyectos de sustentables de estas comunidades? En esto hay una polaridad ideológica.

Ya en la actualidad, ya ni modo, si no se ha procurado la sustentabilidad de estas comunidades, a darle vuelo a las prácticas asistencialistas porque por ahora son necesarias…el tiempo electoral se avista. Son estos tiempos, los de reafirmar las prácticas asistencialistas tan socorridas por la derecha. Por el momento, se habla de empleo temporal que excluyen la participación democrática de las comunidades, para continuar generando prácticas de dependencia, con los caciques de hoy.

Así como a los ejidatarios se les pide, por parte del gobierno, que acepten una compensación por sus tierras, cuando demandan la restitución de tierras como lo establece el artículo 27 de la ley máxima; o cuando a la población que demanda empleos, el gobierno, responde con qué es necesaria una reforma laboral la cual implica la negación de prestaciones históricas; o cuando se exige la educación gratuita cual marca la Constitución en su artículo 3°,las autoridades responden que la “cobertura” (las escuelas privadas complementando a la escuela pública) es la meta alcanzada. No es extraño que cuando que todos los niveles de gobierno, ante la situación que padecen los tarahumaras, se inclinen por las soluciones asistencialistas de momento y nunca otorgaron a los pueblos originarios estrategias de programas de sustentabilidad para el pueblo tarahumara.

1 comentario:

ryo kinoko dijo...

hee prro traes el ocnitrix
Bvvvvvv